JAVIER CUARTAS
Aunque la economía mejore, 2010 se barrunta como un año muy difícil para el sector financiero. De ahí las prisas por ganar tamaño y mejorar solvencia. Sobre todo, las cajas, muy atomizadas y expuestas al sector más crítico: el inmobiliario. Hasta ahora había dos estrategias: la fusión -varias entidades se refunden en una- y el SIP (sistema institucional de protección) o «fusión virtual»: varias cajas comparten coberturas y garantías y ceden parte de su soberanía pero persisten de forma autónoma. Cajastur tomó otro camino: dominará CCM a través de una sociedad interpuesta («fusión fría»). La matriz se blinda y conquista nuevos espacios sin alterar su genética fundacional.