Oviedo
J. L. S. / M. M.
Las cajas de ahorros españolas tendrán que aportar más dinero al Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), una hucha que se ha quedado prácticamente sin recursos tras la operación de Cajastur y Caja Castilla-La Mancha (CCM). Este fondo tenía a principios de año 4.200 millones de euros, de los que 2.800 se tuvieron que utilizar para «limpiar» el balance de CCM. Además, otros 2.475 millones se utilizan como una especie de seguro para salvaguardar a Cajastur de problemas que se puedan plantear en los próximos seis años a raíz de la operación con CCM.
El FGD se nutre de las aportaciones anuales que realizan las cajas de ahorros con el objetivo de poder devolver a sus clientes sus ahorros en el caso de extrema dificultad. España es uno de los pocos países que cuenta con una figura similar, en la que las entidades destinan dinero como prevención ante una quiebra o intervención de una entidad pública.
En el caso de las cajas, la normativa establece el máximo anual de aportación en el 2,5 por mil de los depósitos. En la actualidad se aporta el 0,4 por mil, unos 300 millones de euros, pero la idea es aumentar la aportación, incluso duplicarla si es posible. Pero difícilmente se podrá llegar al máximo establecido por la normativa, teniendo en cuenta que para 2010 se prevén enormes dificultades.
Además del dinero que se ha destinado a sanear CCM y el seguro para Cajastur, el Tesoro también ha inyectado liquidez a la caja castellanomanchega por importe de 1.500 millones de euros, que será el Fondo de Garantía de Depósitos el que tenga que reembolsarlos.
Pero la unión de Cajastur y CCM a través de Banca Liberta no es la única operación de fusiones entre cajas de ahorros que hay sobre la mesa y que también supondrán un coste. Por ejemplo, la unión de Unicaja con Cajasur, que ya tiene el visto bueno del Banco de España. Unicaja recibirá 990 millones de euros para absorber a la caja cordobesa, aunque en este caso será el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob) la que aporte el dinero.