Oviedo, J. L. S.
Avenida del General Avilés, en Valencia. Al inicio de esta amplia calle y frente a un centro comercial el equipo de ex dirigentes de Caja Castilla la Mancha decidió abrir una sucursal. A solo unos 200 metros de distancia los rectores de Cajastur tuvieron la misma idea. Desde la puerta de una puede verse la entrada de la otra en la acera de enfrente. Los empleados de las entidades desconocen cual fue la primera en establecerse, y la relación actual entre los trabajadores, a pesar de la futura integración de ambas entidades, es prácticamente nula. «Los dos antiguos directores de ambas oficinas sí que mantenían una buena relación», señala uno de los empleados de Cajastur, que prefiere no identificarse. Ambos fueron sustituidos hace unos meses en sus cargos.
Las de Valencia son las dos oficinas de ambas entidades (CCM y Cajastur) que más próximas se encuentran, a pesar de que entre ambas tienen también oficinas de Bancaja o La Caixa. La provincia valenciana ha sido uno de los lugares elegidos por ambas entidades para expandirse. Aunque ha sido la manchega la que lo ha hecho con más decisión. Caja Castilla La Mancha tiene 34 oficinas repartidas por la provincia, mientras que Cajastur sólo 13.
«Hay un buen número de asturianos que pasan diariamente por aquí, aunque la mayor parte de nuestros depósitos provienen de los valencianos», aseguran desde la oficina de la entidad asturiana. La Avenida del General de Avilés está ubicada a las afueras de Valencia en una de las zonas con mayores posibilidades de expansión de la ciudad. En está arteria están ubicadas un buen número de oficinas de cajas de ahorros y alguna que otra entidad bancaria. Una de las costumbres más arraigadas en la zona cuando se abre una nueva oficina, según explican los empleados de las cajas, es hacer una ronda de presentaciones por el resto de la entidades de la calle.
Lo que no ocultan los empleados es su inquietud sobre el futuro de sus puestos de trabajo. «No sabemos lo que va a ocurrir, no tenemos claro si al final se acabará cambiando el nombre para englobarlo en una marca común. Hay cierta incertidumbre porque no parece que tenga mucho sentido tener dos oficinas tan cerca», señala uno de los empleados.
En la misma ciudad otras dos entidades de cada una de las cajas que ahora negocian su fusión se encuentran también en la misma calle, Comandante Belloch, aunque en esta ocasión está apartadas por unos 300 metros.