Oviedo, Javier CUARTAS
El sector oficial de Central Lechera Asturiana (Clas), que encabeza el presidente de esta sociedad agraria de transformación, Bertino Velasco, ha alcanzado un pacto de reconciliación con una parte del grupo crítico de socios denominado AIG-Clas y que en la actualidad preside Enrique Fernández. Este acuerdo crea una nueva mayoría y modifica la correlación de fuerzas en la asamblea para superar la situación de bloqueo existente entre oficialistas y críticos. La dirección de Central Lechera accederá a readmitir a los doce socios críticos integrantes de AIG-Clas que fueron expulsados de la sociedad agraria en 2005 (lo que abrió una fractura traumática), y a cambio, éstos se comprometen a apoyar las cuentas de Central Lechera de los ejercicios 2007 y 2008, que están pendientes de aprobación.
Además también se plantea una reforma estatutaria para abrir Central Lechera, por vez primera en muchos años, a la incorporación de nuevos socios ganaderos y con ello liquidar a aquellos asociados pasivos (los que ya no producen leche) que quisieran causar baja. También se autorizará a los pasivos a traspasar sus participaciones a sus hijos.
El grupo de Bertino Velasco, que dirige la sociedad, da así un giro estratégico para tratar de reconducir la situación de bloqueo en que se halla Central Lechera desde 2007, en cuya asamblea viene produciéndose desde entonces un empate técnico (con cierta ventaja de los críticos) entre dos bastiones antagónicos de socios, lo que ha impedido aprobar la gestión y las cuentas y sacar adelante nuevos proyectos.
La nueva mayoría que trata de constituir el sector oficial de Bertino Velasco (que es dominante en la junta rectora pero no en la asamblea) podría sumar, según algunas estimaciones, unos diez o doce votos más que la oposición, aunque habrá que esperar a las dos próximas asambleas (una, ordinaria y otra, extraordinaria, ambas convocadas ayer para el 16 de diciembre) para corroborar el nuevo reparto de poder en el máximo órgano de decisión de la sociedad lechera, dueña a su vez de la mayoría de control (56,39%) de CAPSA, el primer grupo industrial lácteo del país por volumen de leche.
Del pacto alcanzado -que será hecho público la próxima semana-, y que persigue sumar voluntades y restañar heridas, no participan buena parte de los integrantes de AIG y tampoco la tendencia crítica «tercera vía», un colectivo que se desgajó del sector oficial en 2007 por su rechazo al plan de conversión de la sociedad agraria de transformación en una sociedad limitada, proyecto que quedó abandonado. La «tercera vía», que mantiene su rechazo a la gestión de Velasco, es el único grupo crítico presente en la junta rectora de Clas.
El pacto incluye una reforma de estatutos para abrir Clas a nuevos socios, lo que supondrá fortalecer la base ganadera de la sociedad (una demanda antigua de los críticos) y un mecanismo nuevo de liquidación de socios pasivos, para todo lo cual se propone la reforma de los estatutos sociales.
La pretensión es dar entrada, en un plazo de dos a tres meses, a los casi 400 ganaderos que, siendo abastecedores de leche de Clas, no forman parte de la sociedad y quieran integrarse en ella.
Pasa a la página siguiente
Sector oficial
El sector que lidera el presidente de Clas, Bertino Velasco, tiene la mayoría en la junta rectora pero no en la asamblea. Por esta razón tanto su gestión como las cuentas de 2007 han sido rechazadas dos veces por el máximo órgano de Central Lechera Asturiana.
Nueva mayoría
Para superar el bloqueo de la sociedad, y forjar una mayoría suficiente en la asamblea, el sector oficial ha alcanzado un pacto con una parte de los críticos, que pasa por readmitir a los doce socios de la agrupación AIG-Clas que fueron expulsados de Central Lechera en 2005. También se accede a un cambio estatutario que refuerce la base ganadera de Clas con la entrada de nuevos socios abastecedores. Sus aportaciones se destinarían a liquidar a los socios pasivos que quieran causar baja.
Sector crítico
Lo integran la «tercera vía», que nació por el rechazo al proyecto de conversión de Clas en sociedad limitada (un plan abandonado), y una parte de AIG-Clas que se ha acercado a la «tercera vía» y no suscribe el nuevo pacto entre este grupo y el bastión oficial.