Oviedo, Javier CUARTAS
La dirección de Central Lechera Asturiana (Clas) y de su sector oficial y los dirigentes del colectivo opositor de ganaderos AIG-Clas, que ayer escenificaron su reconciliación al cabo de cuatro años de profundo antagonismo, dieron por hecho que este reagrupamiento permitirá crear una mayoría suficiente que permita, en la asambleas convocadas para diciembre, superar la actual situación de bloqueo de la sociedad. El sector oficial, con mayoría en la junta rectora, no ha logrado en dos últimos años que la asamblea le apruebe las cuentas y la gestión.
Para crear esta nueva mayoría el sector oficial ha logrado el respaldo de una parte del bastión opositor AIG-Clas, que se ha comprometido a apoyar su gestión, tras cuatro años de fuerte enfrentamiento, una vez que la dirección de Central Lechera Asturiana ha accedido a llevar a las asambleas del mes próximo reformas estatutarias que satisfacen demandas antiguas de todos los sectores críticos de Clas al tiempo que una propuesta para readmitir como socios a los ganaderos opositores que fueron expulsados en junio de 2005 tras un tenso enfrentamiento habido en instalaciones de la empresa. De los 13 ganaderos que fueron expulsados entonces, uno causó baja antes de que se formalizara la sanción y dos llegaron a acuerdos de liquidación.
Este pacto no supone la desaparición de un amplio grupo opositor, encarnado por la llamada «tercera vía» y por una parte de AIG-Clas que ha ido convergiendo con la «tercera vía» en los dos últimos años. Esta tendencia crítica cuestiona que tras este pacto haya «un verdadero proyecto detrás» para Central Lechera Asturiana y asegura que este colectivo crítico se mantendrá fiel a «una idea de Central Lechera como referente» y no incurrirá en «un mero juego de mayorías y minorías». A juicio de este sector opositor, el acuerdo alcanzado entre el sector oficial y dirigentes de AIG-Clas «va a arrastrar a muy pocos». Sin embargo, dado el empate técnico que se viene produciendo en la asamblea, con una muy ligera ventaja por lo común de los críticos, bastaría el corrimiento de muy pocos votos entre los compromisarios para que el sector oficial, mayoritario en la junta rectora, pueda recuperar también para sí una cierta hegemonía, aunque sea por muy corta diferencia, en el máximo órgano de la sociedad. En las dos últimas asambleas (octubre de 2008) los críticos tuvieron el 50,07% de votos frente al 49,93% de los oficialistas, en un caso, y el 51,7% frente al 47,41% en el otro.
Miembros de la dirección de Central Lechera Asturiana (Clas) y dos de los líderes del colectivo crítico de ganaderos AIG-Clas comparecieron ayer en público para expresar su reconciliación tras cuatro años de radical antagonismo y que supuso la expulsión de 12 socios en 1995. Por la izquierda, Alfredo Pérez y Bertino Velasco (secretario y presidente de Clas) y Enrique Fernández y José Manuel Peláez, presidente y portavoz de AIG-Clas.
Clas cuenta con 7.000 socios, de los que unos 1.300 producen leche. Una sentencia falló que este desequilibrio no es ilegal pero que conviene corregirlo. El sector oficial y AIG postularán una reforma para ampliar la sociedad con el objetivo a largo plazo de equilibrar pasivos y activos al 50%.
La reforma estatutaria no modificará el sistema electoral, pendiente de recurso judicial. Pero aumenta los votos para revocar a la junta rectora.