Oviedo, Javier CUARTAS
Las dos cajas rurales asturianas (la Caja Rural de Asturias y la Caja Rural de Gijón) participan en dos de los tres proyectos en marcha en España para la creación de otras tantas «fusiones virtuales» en el atomizado subsector de las cooperativas de crédito, que se suman así al proceso de reordenación del sector financiero español para dotar de mayor tamaño y solidez a las entidades de crédito.
La Caja Rural de Asturias es una de las entidades que lideran la creación de un sistema institucional de protección (SIP) a cuyo proyecto se han adscrito una veintena de cajas rurales grandes y medianas. La Caja Rural de Gijón participa en otro de los proyectos de SIP, impulsado por una treintena de cajas rurales pequeñas y locales. El tercer proyecto de «fusión virtual» en marcha entre las 76 cajas rurales españolas lo promueve la mayor de las entidades de esta naturaleza existente en el país, Cajamar, que se ha desvinculado de la Asociación Española de Cajas Rurales y está protagonizando una expansión en solitario por el mercado nacional. Cajamar, que acaba de fusionarse con la Caja Rural de Duero, posee desde septiembre una oficina en Asturias y es la única caja rural foránea implantada en el Principado.
La fórmula del SIP, al que ahora se están acogiendo también algunas cajas de ahorros, fue planteada por vez primera hace más de un año por un grupo de cajas rurales españolas, lideradas, entre otras, por la de Asturias, después de que en 2007 no hubiera cuajado su propuesta de consolidación de balances. Román Suárez Blanco, presidente de Caja Rural de Asturias, ha sido uno de los más tenaces defensores en el sector de una u otra fórmulas de colaboración para crear un grupo de gran solidez y mayor tamaño.
De este proyecto, que está siendo asesorado por el bufete jurídico Garrigues, participa una veintena de cajas rurales grandes y medianas, en su mayor parte de ámbito provincial, caso de Caja Rural Sur, Caja Rural Granada, Rural Caja, Caja Rural de Navarra, la de Asturias y otras. En él también participa el Grupo Cajas Rurales del Mediterráneo (CRM), que, liderado por Ruralcaja, la segunda entidad más relevante de este subsector, aglutina a un grupo de cajas del área.
La Caja Rural de Gijón participa en otro proyecto, asesorado por Analistas Financieros Internacionales (AFI) y que aglutina a una treintena de entidades pequeñas, tanto locales como comarcales, y a las que se adherido cuatro provinciales: las de Toledo, Ciudad Real, Segovia y la guipuzcoana Ipar Kutxa. Fuentes de este grupo confirmaron que su proyecto de «fusión virtual» ha sido ya presentado ante el Banco de España para su autorización.
La andaluza Cajamar, creada en 2000 por la fusión de las cajas rurales de Almería y de Málaga, y que en 2007 integró a la Caja Rural de Duero, con sede en Valladolid, prosigue con su propio proyecto de SIP, en el que también participan la Rural de Albalat, la Caja Rural de Casinos y Caja Campo, todas ellas valencianas. Un portavoz de Cajamar aseguró que esta «fusión virtual» pretende ser operativa en febrero, una vez que se consuman todos los trámites y que el diseño definitivo sea corroborado por los respectivos consejos de las entidades.