Oviedo, J. C.
La familia Cosmen planteó su opa sobre el 100% de NX en alianza con un socio financiero: el fondo de capital-riesgo CVC. En pleno estudio de los libros de contabilidad de NX, ambos aliados renunciaron a formalizar la oferta de adquisición. Lo atribuyeron a que «revisaron sus proyecciones y previsiones y valoraron aspectos que no conocían previamente».
Pero quien dio un paso atrás fue el socio financiero (CVC) y no el socio industrial (Cosmen). Los Cosmen continúan en NX y siguen dando la batalla. Acaban de invertir 5,19 millones de euros en comprar más de 1,31 millones de acciones adicionales.
A quien empezó a no salirle las cuentas con la revisión de los datos del negocio de NX en Norteamérica fue a CVC, que, como todo fondo de capital-riesgo, no tiene otra pretensión que obtener una rentabilidad predeterminada, y con múltiplos muy exigentes -según el plan de negocio propio del capital-riesgo-, y en un plazo de 3 a 7 años de permanencia en la sociedad.
Pero los Cosmen, como se está viendo estos días, no tenían ni esas prisas ni esas elevadas exigencias de rentabilidad a corto porque son y quieren ser «industriales» del transporte y su apuesta en NX era, y es, a muy largo plazo.
Esta disociación entre los intereses industriales y los financieros son los que se reproducen ahora en el seno de NX. Los accionistas financieros miran la rentabilidad a corto y medio plazo. No tienen afán de perpetuidad en la sociedad, como sí la tienen los Cosmen. La urgencia de los socios financieros es promover una ampliación de capital para que la banca acreedora no ejecute su amenaza de encarecer en otro 1% los intereses si a 31 de diciembre NX no ha recompuesto la relación entre deuda y recursos propios. Pero a los Cosmen no les basta. Su visión es la de profesionales del transporte con vocación de seguir en él y exigen medidas estructurales: vender activos para sanear, poner un ejecutivo fuerte, hacer un plan de negocio creíble, reorientar la estrategia y firmar la paz con la Administración.