Madrid / Oviedo,
Agencias
Las dudas sobre la estabilidad financiera de Grecia y el anuncio de una posible bajada de la calificación de la deuda pública española ha provocado un fuerte retroceso de la bolsa española, que sufrió una caída del 2,27 por ciento. La agencia de calificación Standard & Poor's (S&P) avisó ayer de que planea volver a bajar la calificación crediticia de la deuda de España por sus malas perspectivas económicas. Ésta situación se traduciría en un coste mayor a la hora de colocar los títulos del Tesoro.
El analista de la compañía, Trevor Cullinam, justificó la decisión por las bajas previsiones de crecimiento económico y la persistencia de un elevado déficit fiscal, pese a la subida de impuestos que planea poner en marcha el Gobierno. No obstante, Standard & Poor's confirmó la calificación de «AA+», pero ha revisado de «estable» a «negativa» su perspectiva para el futuro. El déficit público, que alcanzará una media anual del 9,5 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) entre 2008 y 2011, según la agencia de calificación, «pone de relieve que la economía española se había sobrecalentado antes de entrar en recesión».
El miedo al contagio de la crisis griega llevó ayer al parqué español a dejarse el 2,27 por ciento de su valor durante la sesión y volviera al nivel de los 11.500 puntos en el que no se situaba desde el pasado seis de noviembre. Las ganancias anuales bajan un 25,51 por ciento. De los grandes valores, BBVA cayó el 3,73 por ciento; Santander, el 3,65 por ciento; Telefónica, el 1,45 por ciento e Iberdrola, el 1,24 por ciento. Las cotizadas asturianas no fueron inmunes al retroceso. Las acciones de General de Alquiler de Maquinaria (GAM) bajaron un 1,8 por ciento y se quedaron en 5,40 euros por título, mientras que en el caso de Duro Felguera la caída fue del 1,9 por ciento hasta los 7,10 euros por acción. El retroceso del Ibex fue mucho mayor que la del resto de parqués europeos.
A diferencia de España, para Alemania la agencia de calificación reafirmó su «rating sobresaliente» de deuda pública a largo plazo gracias a su economía, según indicó, «moderna, competitiva y altamente diversificada».
El Gobierno griego tuvo que realizar ayer una llamada a la calma después de que la calificación de su deuda haya quedado reducida y aseguró, a través de su ministro de Economía, Giorgos Papaconstantinos, que Grecia «no será la nueva Islandia». Sin embargo el Ejecutivo reconoció que el país se encuentra en una situación difícil pero «no dejará que la situación quede fuera de control». Por primera vez en una década, Ficht Ratings rebajó la nota de la deuda pública de Grecia por debajo de A, pasando del nivel de «buena calidad» al nivel de «aceptable». «Grecia tendrá turbulencias en los próximos meses y deberá de convencer cada día de que hace lo que debe», advirtió Papaconstantinos. La deuda pública del país helénico supera el 113 por ciento del PIB, mientras que para este año se prevé un déficit del 12 por ciento.