Oviedo, María J. IGLESIAS
Entre los fastos de la recién estrenada Presidencia del Consejo de la Unión Europea, España se enfrenta a los negros presagios económicos de la Comisión y del Banco Central Europeo. Un informe difundido por «The Wall Street Journal» advierte al Gobierno español de que en 2010 las tasas de deuda deben disminuir, de lo contrario el sistema financiero corre el riesgo de sufrir un serio deterioro.
El presidente del Banco Central Europeo, con sede en Fráncfort , Jean Claude Trichet, ha advertido de que España debe reducir su déficit y la cantidad de deuda repartida por los mercados financieros europeos. La misma recomendación se extiende a Grecia, país que afronta una de las peores situaciones económicas de su historia.
El diario estadounidense añade que los gobiernos europeos dedicarán 2010 y los años siguientes a equilibrar la apremiante necesidad de reducir el déficit sin poner en peligro lo que parece ser una incipiente reactivación económica.
Incluso los más optimistas en Bruselas y Fráncfort anticipan un proceso accidentado, en el que las firmas de calificación de crédito se disponen a realizar nuevas rebajas y las bolsas evaluarán a diario la solidez de las políticas gubernamentales. El informe recalca que la calificación de la deuda de Grecia y España ya sufrió una rebaja por parte de Fitch, la agencia internacional de «rating». Irlanda y Portugal han sido alertados de que podrían ser los próximos en la lista. Fitch advirtió en un informe de diciembre de que el Reino Unido (que no está en la «eurozona») y España y Francia (que sí lo están) corren el riesgo de sufrir rebajas si el próximo año no aplican programas de reducción de deuda más creíbles, dado el ritmo de su deterioro fiscal.
El euro cerró 2009 con una caída respecto a sus máximos del año. La recesión que se ha apoderado de la «zona euro» desde mediados de 2008 derrumbó la recaudación tributaria y disparó los costos de los sistemas de protección social. Los miles de millones de euros destinados a los planes de estímulo fiscal y rescates bancarios completaron la devastación de las arcas gubernamentales. Los inversores también temen una recaída si los gobiernos se apresuran demasiado a consolidar sus presupuestos y asfixian la recuperación.
Controlar la inflación
El Banco Central Europeo no oculta su temor de que la excesiva deuda fiscal limite su capacidad para controlar la inflación, y ha exhortado en reiteradas ocasiones a los gobiernos para que no se desborden.
El BCE también reconoce que países como Grecia y España podrían tener que tomar medidas antes para reducir su déficit y la cantidad de deuda en circulación en los mercados de bonos europeos.