Oviedo, Marián MARTÍNEZ
Gijón, M. MARTÍNEZ
La idea de que las empresas de un mismo sector se agrupen, lo que se ha dado en llamar «cluster», no es nueva. Pero en Asturias ha adquirido un impulso definitivo con la crisis económica. Industriales de los más variopintos sectores han visto en este tipo de agrupaciones la manera de unir esfuerzos para buscar mercados, acceder a proyectos internacionales y, cómo no, a incorporar en sus empresas la investigación, el desarrollo y la innovación (I+D+i). En un mundo globalizado, el tamaño sí importa. De ahí que industriales y Gobierno regional, a través del Instituto de Desarrollo Económico del Principado (Idepa), avancen en esta senda en la que otras comunidades autónomas, como el País Vasco, llevan una clara ventaja.
El Principado dedica aproximadamente un millón de euros al año en el fomento de los «clusters» y ya ha logrado que cuatro de ellos sean reconocidos como agrupaciones empresariales de excelencia por el Ministerio de Industria, explicó Víctor González Marroquín, director general del Idepa. Este organismo ha impulsado directamente algunos de estos «clusters», pero otros han surgido de iniciativas empresariales, aunque también reciben el apoyo y colaboración del Principado.
l Sector marítimo. La agrupación innovadora del sector marítimo (Asturmar) arrancó en 2008 y en la actualidad trabaja, con el apoyo del puerto de El Musel, en la puesta en marcha de la Autopista del Mar entre Gijón y Saint Nazaire, en la creación de la zona logística entre Avilés y Gijón (Zalia) y en la ampliación de los dos puertos asturianos.
l Automóvil. La difícil situación que ha atravesado el sector como consecuencia de la crisis ha ralentizado su actividad, una vez que había aprobado y con subvenciones un plan para el desarrollo de suministradores.
l Energía. La encargada de su dinamización es la Fundación Asturiana de la Energía, que encabeza a once empresas fundadoras pero que se estima pueda llegar a una veintena de miembros en unos meses. Sus objetivos estratégicos abarcan desde el suministro de bienes y equipos para las energías renovables hasta aportar soluciones para la eficiencia energética en la construcción.
l Madera y mueble. Bajo la marca «Mueble de Asturias» se prevé que hasta 40 empresas participen en este proyecto, que se distribuye en tres grupos de trabajo: carpintería y mueble, primera transformación y silvicultura y forestal.
l AEI Contract. La iniciativa, que lidera la asociación Saviastur, agrupa al sector de la segunda transformación de la madera. Cuenta con 25 socios y su objetivo es acceder a mercados de elevados volúmenes trabajando en colaboración unos fabricantes con otros.
l Agroalimentación. El plan estratégico abarca la colaboración entre empresas en gestión, tecnología e innovación, productividad y procesos y comercialización e internacionalización.
l Industria del conocimiento. Su objetivo es desarrollar proyectos consorciados de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) y promover su aplicación en todas las empresas del tejido productivo asturiano. Además, este «cluster» será la imagen del esfuerzo de la industria asturiana en este ámbito.
l Manuf@cturias. Su objetivo es promover la renovación, reactivación y reestructuración de sectores industriales tradicionales a través de la investigación y la innovación.
l Química. Está en su desarrollo más incipiente, impulsado por la Asociación de Industrias Químicas y Procesos de Asturias (AIQPA). Además de la industria química integrará al sector de la ingeniería medioambiental.
l Carne. El «cluster» Carnicastur partió de la Asociación de Investigación de Industrias Cárnicas del Principado y ya ha logrado la calificación de «excelente» que concede el Ministerio de Industria.
l Turismo. Integrada por 25 miembros, su objetivo es desde buscar nuevos mercados hasta novedosas fórmulas para distribuir los productos turísticos asturianos.
Idesa Technical Consortia (ITC) es el ejemplo más claro y palpable que hay en Asturias de cómo funciona un «cluster» en el que ya figuran una treintena de pequeños talleros y que se espera llegue a los 40 a lo largo de 2010. La idea original partió de Idesa, una empresa de ingeniería y diseño dedicada a la construcción de grandes estructuras metalmecánicas, por ejemplo para el sector petroquímico. «Nosotros nacimos en la crisis de los años 90 de la colaboración entre doce talleres asturianos, y llegamos hasta aquí. Pues ahora se trata de lo mismo, de ayudarnos, pero adaptado al siglo XXI», razona su director general, José Manuel Sánchez.
El «clúster» que lidera Idesa tiene dos ramas. Por un lado es una agrupación de interés económico en el que la gran empresa, Idesa, busca proyectos en los mercados internacionales y aporta la ingeniería. La ejecución de la obra se hace entre todos los talleres del clúster en Asturias, que deben cumplir unos requisitos de calidad. Para ello, Idesa aporta también la formación, la maquinaria y hasta el acceso a proyectos de I+D+i si alguno de ellos tiene un proyecto del que se puedan beneficiar todos.
Daniel Couso, ejecutivo de Idesa, resume la filosofía: «Ayudarnos para salir adelante. Esta fórmula fue la que funcionó en la anterior crisis, ¿por qué no va a funcionar ahora adaptándola a los nuevos tiempos?».
Esta forma de trabajar permite una enorme flexibilidad a la hora de acceder a importantes proyectos internacionales. «A nosotros nos permite aumentar la capacidad, asegurar los plazos de entrega y presentar un presupuesto competitivo. A cambio, los pequeños talleres, que deben ser especialistas, garantizan el trabajo y los empleos. Es un apoyo mutuo», añade Couso.
La otra rama del proyecto es la financiera. Idesa Technical Consortia tiene un fondo de financiación propio para sus talleres, que pueden solicitar un préstamo tanto para desarrollar un proyecto propio como para tener circulante con el que pagar los sueldos en los momentos más difíciles. El sistema, diseñado por Idesa, implica aportaciones de todos los socios, aunque las más importantes las hace la empresa principal. Cuando uno de los asociados necesita fondos y pide el préstamo, el consorcio actúa como garante. El Banco Herrero y Asturgar juegan un papel fundamental para que el sistema funcione, como lo jugó el Idepa para que el «clúster» saliera adelante, afirma Couso.
Las adjudicaciones de proyectos realizadas en 2008 permitieron a Idesa afrontar la crisis durante el 2009. Ahora esta empresa con talleres en Avilés y oficinas en Gijón, y sus socios del «cluster» confían en que tras un complicado primer trimestre la carga de trabajo llene sus talleres en 2010.