Oviedo, Javier CUARTAS
El colectivo de socios pasivos de Central Lechera Asturiana (Clas) -aquellos que ya no suministran leche- y que recurrieron a los tribunales los anteriores estatutos de la sociedad para reclamar su equiparación en derechos políticos (capacidad de elección y voto) con los socios activos, está sopesando impugnar la reforma estatutaria que fue aprobada por la asamblea de esta sociedad el 16 de diciembre último, toda vez que en esta revisión de las normas de funcionamiento interno tampoco se ha introducido la igualdad de trato y consideración que reclaman. Por este motivo, parte de los 16 excedentes que son miembros de la asamblea votó en contra de la reforma o se abstuvo.
La dirección de Clas explicó en su día que el sistema electoral (que determina la representación y capacidad de voto de los socios pasivos y activos) no se modificó en la reciente reforma estatutaria por ser una asunto que está en los tribunales. «La sociedad acatará lo que digan los jueces», dijo entonces el presidente de Clas, Bertino Velasco.
Veintidós socios pasivos de Clas -con la adhesión de otros 1.200- tienen interpuesta una demanda contra la sociedad en reclamación de que se les equipare en derechos políticos con los socios activos. El Juzgado número 2 de Siero falló que los estatutos de Clas y la regulación de la representatividad de los dos tipos de socios es legal y no discriminatoria, aunque admitió que los estatutos eran obsoletos y mejorables.
Los socios pasivos recurrieron el fallo a la Audiencia Provincial, donde está pendiente de sentencia. Cuatro de los firmantes de la demanda aseguraron a este diario que si la Audiencia fallase de nuevo en contra de sus peticiones, recurrirán al Supremo en defensa de sus derechos. Los demandantes consideran además que, si se les deniega la equiparación, podría producirse una «avalancha» de peticiones de liquidación a «valor real» de sus participaciones por parte de los 6.190 socios excedentes (85% de los socios), lo que colocaría a Clas, afirman, en riesgo de descapitalización.
El origen del malestar obedece a que los pasivos suman 6.190 de los 7.470 socios de Clas. Pero, pese a ser el 85% de los socios y tener el 71% del capital sólo eligen al 13,79% de los miembros de la asamblea. Los 1.280 activos pueden elegir un representante por cada 15 socios o menos, mientras que los pasivos sólo cuentan con un compromisario por cada comarca, con independencia del número de socios pasivos que haya en ella. Aseguran por ello que de los 6.190 excedentes, 5.860 votos se pierden y no están representados en la asamblea, lo que les impide a su vez promover, dicen, un cambio estatutario desde los órganos de la sociedad. Y aunque la sentencia de Siero afea que los recurrentes aprobaron los estatutos que ahora impugnan, éstos alegan que la situación cambió: porque ahora los pasivos son mayoría y porque Clas ya no es en puridad -afirman- una sociedad agraria de transformación, dado que la transformación la hace su filial Capsa.
Derechos políticos
Los demandantes exigen que los socios pasivos tengan la misma representatividad y derecho de voto que los activos. Hoy los 6.190 pasivos tienen 16 miembros en la asamblea, mientras que los 1.280 activos tienen 100. Los pasivos suman el 85% de los socios y el 71% del capital, pero sólo controlan el 13,79% de la asamblea.
Derechos económicos
Los demandantes expresan su malestar porque los ingresos que Clas obtiene de Capsa por dividendos y alquiler de marca benefician, aseguran, de forma preponderante a los 1.280 activos en perjuicio, dice, de los 6.190 pasivos.