Oviedo, Javier CUARTAS
Caja Rural de Asturias, principal impulsora -con las cajas rurales de Granada, Navarra, Sur y la valenciana Ruralcaja- de uno de los tres proyectos de «fusión virtual» en el sector de las cooperativas rurales de crédito, se ha desvinculado del grupo promotor del proyecto por considerarlo insuficiente, aunque participará y se integrará en él en los términos en que finalmente lo decida la totalidad de las entidades partícipes, que representan al 60% de este subsector financiero.
Caja Rural de Asturias ha preferido no seguir coliderando el proyecto de «fusión virtual» porque, a juicio de la entidad asturiana, presidida por Román Suárez Blanco, el modelo que acaba de ser presentado por este grupo de cajas rurales al Banco de España para su aprobación se limita a proponer la creación de un sistema institucional de protección (SIP), lo que, a juicio de la entidad asturiana, si bien es una solución que va en el camino adecuado, no colma las expectativas.
Caja Rural de Asturias, que desde hace décadas es una de las abanderadas de la unión y cooperación en el seno de las cooperativas de crédito rural, y una de las principales promotoras de la creación sociedades compartidas por las cajas rurales (Banco Cooperativo, sociedad informática RSI, aseguradora RGA, sociedad de capital-riesgo Espiga Capital y caja Novanca), defiende un modelo de integración que, sin pérdida de la independencia y personalidad jurídica de cada caja, vaya más allá del SIP, que constituye un mero apoyo mutuo y garantía recíproca, con responsabilidad compartida en el cumplimiento de objetivos en los ámbitos de negocio que se mancomunen.
Para Caja Rural de Asturias lo ideal sería complementar el SIP con una verdadera asociación paralela en la que todas las cajas cedan soberanía a un único órgano rector que, con una dirección única, diseñe las directrices del grupo y las líneas maestras de su actuación. El presidente de Caja Rural de Asturias había propuesto que para la presidencia de ese órgano rector supremo se contratase a un directivo de primer nivel y prestigio nacional como presidente ejecutivo.
El modelo que propugna Caja Rural de Asturias coincide con el que diseñó para este grupo de entidades la consultora y despacho jurídico Garrigues y que, a juicio de la entidad asturiana, constituye un «proyecto impecable». El diseño que elaboró Garrigues fue «descafeinado», según la Caja Rural de Asturias, por algunas entidades participantes en el proyecto. Por esta razón, Caja Rural de Asturias, aunque seguirá participando como una entidad más en el modelo que finalmente se apruebe, ha decidido retirarse del grupo de cinco cajas que promovían y avalaban el proyecto, y que ha quedado reducido a cuatro. «Aceptaremos lo que se decida, pero no vamos a avalar como propuesta nuestra lo que es un paso positivo, pero no la solución ideal para afrontar los tiempos muy difíciles que se avecinan y cuando lo peor para el sector financiero puede estar por llegar», aseguró un responsable conocedor del debate.