LUIS PAQUET GARCÍA
DIRECTOR DE BANIF EN GIJÓN
Ni los resultados, ni los datos macro terminan por convencer a los inversores. Las bolsas, en clave de fragilidad, reflejan con caídas este ambiente, y las autoridades monetarias piden prudencia a la espera de que se consolide la recuperación económica.
Tras meses de subidas, la semana se ha caracterizado por el regreso de la incertidumbre a los mercados bursátiles. Viviendo situaciones que no se recordaban desde hace tiempo: aumento de la aversión al riesgo, búsqueda de refugio en el dólar, y consiguiente apreciación de la divisa americana frente al euro. Los datos macroeconómicos y los resultados empresariales que se han ido conociendo no convencen, y las autoridades monetarias han hecho hincapié en los mensajes de prudencia.
Jean Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo (BCE), reiteraba estos días la necesidad de mantener los estímulos a la economía en el medio plazo, por la fragilidad del proceso de recuperación. Según las previsiones del boletín mensual del BCE, la Unión Europea crecerá este año de forma «moderada e irregular». La razón, que algunas variables que justifican la recuperación son de carácter temporal y no consiguen evitar la incertidumbre. Con argumentos muy parecidos, Strauss Kahn, máximo dirigente del Fondo Monetario Internacional (FMI), avisaba del riesgo de «doble suelo» (recuperación con altibajos) en algunas economías, en el caso de que los estímulos se retiren de forma prematura. Además, Strauss Kahn considera que los niveles de endeudamiento no tienen tanta relevancia, por lo menos hasta que desaparezcan los riesgos para el crecimiento.
Estas declaraciones contrastan con la preocupación que se observa en la Unión Europea, relativa al caso de la deuda en Grecia, y la posibilidad de que este fenómeno se extrapole a países periféricos como España o Irlanda.
Otros datos tampoco acaban de convencer. En EE UU, las cifras del mercado laboral y del sector inmobiliario indican que, pese a la posibilidad de haber tocado suelo, la recuperación es frágil y no exenta de incertidumbres. Es la misma percepción de los agentes económicos, dado que los indicadores de confianza han vuelto a retroceder tanto en EE UU como en la zona euro. Los resultados empresariales tampoco han sido buenos. El sector financiero ha sido el más perjudicado esta semana. Si bien con resultados que no fueron negativos, el mercado ha castigado la beligerancia que Obama parece haber adoptado con los bancos. Además de proponer la creación de un impuesto sobre la actividad de las entidades financieras, Obama quiere limitar las operaciones de trading por cuenta propia y el tamaño de las entidades financieras.
Las expectativas para la semana que viene indican que las bolsas podrían vivir un rebote de la mano de las entidades financieras, excesivamente penalizadas. Y se apunta mejoría en las previsiones de los datos macro.
En cuanto al dólar, las dudas sobre la delicada salud de las finanzas de algunos países de la periferia de la UE podrían seguir dando continuidad al recorrido alcista de esta divisa frente al euro.
Banco Sabadell
Las previsiones para los resultados que el grupo presidido por Josep Oliú la semana próxima no son optimistas para la banca doméstica española. El difícil entorno de liquidez y el declive del sector inmobiliario no son una tarjeta de visita positiva, lo que podría obligar a la entidad al aumento de provisiones.
Banco Popular
Se esperan unos resultados decepcionantes para el cuatro trimestre de 2009 por el aumento de la morosidad y el impacto en las cuentas de la subida de provisiones. Dada su exposición al mercado hipotecario, el banco tendrá que gestionar una cada vez mayor cartera de activos inmobiliarios en balance.
BBVA
El día 27 presenta resultados del cuatro trimestre de 2009. Es posible que se aproveche del impulso de la división mexicana (30% ingresos), aunque también podría verse obligado a incluir provisiones para su filial estadounidense Compass. En cualquier caso, el valor es atractivo por su solidez y diversificación geográfica.