Oviedo, J. L. S.
Gerardo Quirós Muñiz (Avilés, 1956) era de los primeros que llegaba a su empresa, Tecnia, y de los últimos en marcharse. Su compañía, que ahora factura nueve millones al año y cuenta con 150 empleados, abrió sus puertas hace 25 años en la calle Santa Susana de Oviedo. Quirós dirigió hasta el último día una de las mayores ingenierías de la región y ni siquiera en los peores episodios de su enfermedad faltó a su puesto de trabajo. Ayer numerosas personas dieron en Oviedo el último adiós a este «infatigable trabajador», como lo definen sus amigos. Avilesino de nacimiento, vivió casi toda su vida en Llanera y desarrolló la mayor parte de su trabajo en la capital del Principado.
«Para nosotros era un referente; él era la empresa», asegura José Ángel Jodar, gerente de Tecnia. Unos meses antes de que comenzará la crisis económica Gerardo Quirós ya empezó a tomar sus precauciones. «Diversificó nuestro negocio dejando la ingeniería civil en un tercio de la facturación y se abrió al exterior», señala Jodar. De hecho, mientras el funeral se celebraba en Oviedo, varios empleados de la compañía presentaban un proyecto para la instalación de un intercambiador en Argelia. «Era lo que hubiera querido Gerardo, seguro», señala Jodar.
Fue también un apasionado de la arquitectura. Fernando Rodríguez Valledor, director general de planificación de Coprosa, asegura que «Quirós era un hombre con mucho gusto, seguro que hubiera sido un gran arquitecto». Y los que mejor le conocieron aseguran que en el mundo de los negocios se movía muy bien y rápido. Serafín Abilio Martínez, presidente de la Confederación Asturiana de la Construcción, asegura que «conocía muy bien el oficio y tenía una gran imaginación». De hecho, Valledor asegura que «era el ingeniero más brillante y con más ingenio que he visto en los más de 30 años que llevo en la profesión».
También Graciano Torre, consejero de Industria, resaltó la figura del fundador de la ingeniería y aseguró que «tenía una impresionante capacidad de trabajo, además de grandes ideas para el sector al que se dedicaba». La compañía familiar que fundó y presidió Quirós Muñiz compite ahora con multinacionales. Tecnia tiene oficinas en Madrid y Estepona y busca continuar su expansión internacional por Oriente Medio.
Días antes de fallecer, relata Serafín Abilio Martínez, Quirós reunió a buena parte de los directivos de la compañía y les dijo lo que tenían que hacer en los próximos meses para que la compañía siguiera adelante. El empresario deja viuda, María González, y tres hijos, dos de los cuales han seguido sus pasos profesionales.
Quienes lo conocieron bien definen a Gerardo Quirós como alguien muy generoso y alegre, con gusto por la buena comida y el buen vino. «Era alguien ejemplar que nunca tenía una mala acción ni una mala palabra», asegura Iván de Santiago, concejal de Patrimonio del Ayuntamiento de Oviedo y amigo de Quirós. «En sus últimos días aseguraba estar muy preocupado por el futuro de sus empleados», señala.