Oviedo, Luis GANCEDO
Asturias será en 2030 un territorio poblado por unas 989.000 personas, como hacia 1960; la media de edad de los asturianos en ese tiempo superará los 52 años y prácticamente uno de cada tres habrá rebasado los 65. Con tales rasgos, así previstos por Eurostat, el Principado compartirá con siete regiones alemanas pertenecientes a la extinta RDA y con dos más de Italia la condición de ser en el futuro uno de los diez pueblos más envejecidos de la Unión Europea (UE). Según un extendido diagnóstico de instituciones y expertos, la evolución demográfica más probable conduce al conjunto de la UE hacia un escenario que pondrá en graves aprietos el modelo continental de bienestar, y Asturias está en la primera línea de ese problema, propio de las sociedades desarrolladas y que abre grandes incertidumbres sobre el futuro de la economía y del empleo, y sobre la capacidad de sostener las pensiones, la sanidad y otros servicios públicos.
Eurostat, la oficina estadística de la Unión Europea (UE), divulgó estas últimas semanas sus cálculos de cómo variará presumiblemente la población de las regiones del club de los 27 durante los próximos veinte años. Algunos de los apuntes que se hacen en relación a Asturias se resumen a continuación.
l Población. El Principado tendrá en 2030 menos de un millón de habitantes y será la comunidad española donde más descienda la población (6,8%), si bien otras cuatro (Cantabria, Galicia, País Vasco y Castilla y León) también perderán población. Dentro de España, Asturias estará en el extremo opuesto de Murcia, donde el número de residentes aumentará hasta un 28%.
l Edad. La media de edad de los asturianos, ahora de 45 años, rondará los 53. Sólo siete regiones, todas ellas del este de Alemania, estarán más envejecidas que Asturias. Serán Chemnitz, Sajonia, Brandemburgo-Nordeste, Dresde, Turingia, Brandemburgo-Suroeste y Mecklenburgo-Pomerania Occidental. Justo por detrás de Asturias estarán las italianas Liguria y Cerdeña.
l Dependencia. El 30,4% de los asturianos tendrá más de 65 años (ahora los mayores son el 21%) y el Principado estará entre un grupo de 20 regiones europeas en las que la llamada tasa de dependencia será mayor. El número de quienes tendrán más de 65 años será equivalente al 50% de los asturianos en edad de trabajar.
Europa entera envejece. La baja natalidad, el aumento de la esperanza de vida y los flujos migratorios que se esperan indican que dentro de dos décadas habrá 122 millones de europeos con más de 65 años, casi el 24% de la población de los 27 países de la Unión. Pero las situaciones más extremas están en la antigua RDA comunista. La emigración hacia la parte occidental y más rica de Alemania tras la reunificación de 1990 explica en buena parte, sostienen los expertos, el déficit demográfico de unas regiones que mantienen tasas de desempleo (entre el 12% y el 17% en 2008) muy superiores a las de los «länder» occidentales, a pesar de las ingentes inyecciones de dinero público que las sucesivas administraciones federales han realizado y siguen realizando en la ex RDA. «Muchos jóvenes emigraron y, aunque tras la reunificación se metió mucho dinero para fomentar el desarrollo económico, la antigua República Democrática se quedó atrás, mientras el resto de Alemania crecía y mejoraba también la cercana Polonia», subraya el holandés Hans van den Broek, sociólogo y profesor de la Universidad de Oviedo.
Asturias tiene menos paro que las regiones de la antigua Alemania comunista y es más rica, según las cuentas de Eurostat. La renta per cápita asturiana está en el 94% de la media comunitaria, cuando la de Leipzig o Dresde se queda en el 87%. Pero Asturias coincide con esa parte de la UE en el problema demográfico, aunque sus pormenores y causas, generalmente de raíz económica, sean distintos.
Cuentas como las de la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales (SADEI) dan a entender que el declive demográfico se explica en la región por la baja natalidad y por la menor intensidad en la llegada de inmigrantes extranjeros, no tanto por la emigración de los asturianos. El primer aviso serio llegó en 1986, cuando en Asturias los fallecimientos empezaron a superar a los nacimientos, un anticipo de lo que habría ocurrido en muchas otras zonas del país de no haber sido por el «boom» de llegada de inmigrantes de unos años después.
Hoy, con 1.085.000 habitantes (según el padrón de 2009), en Asturias viven 27.000 personas menos que antes de que arrancaran los episodios más intensos de las reconversiones de los años 80-90 del pasado siglo. La llegada de inmigrantes extranjeros, a razón de unos 8.000 cada año, ha suavizado la caída de la población y la negativa tasa de natalidad. Pero Asturias, por su posición periférica y por las características de su economía, ha tenido un limitado poder de atracción para los inmigrantes, que suponen apenas el 3% de la población, cuando la media española es del 10%.
Los expertos dan por hecho que en los próximos años el flujo de extranjeros retrocederá en Asturias y en el resto de España y que con ello se acelerará el envejecimiento. La gran recesión que ocupa las agendas políticas europeas escampará antes o después, sostienen economistas y sociólogos, pero la grave amenaza demográfica seguirá ahí.