Oviedo, L. G.
Asturias tiene ahora unos 75.000 parados, capital humano en apariencia suficiente para cubrir el empleo que el tejido productivo pueda generar cuando amaine la recesión y la región vuelva a crear puestos de trabajo. Pero «el mercado laboral madura a una velocidad de vértigo» y no pasando muchos años el Principado tendrá dificultades, según sostiene un informe elaborado por Manuel Hernández Muñiz, economista y profesor de la Universidad de Oviedo.
Su estudio, divulgado en 2009 por la revista «Empleo Activo» del Principado, señala que la presumible evolución demográfica de Asturias provocará problemas serios de relevo generacional en el trabajo a partir de 2015. En ese año, los jóvenes de edades comprendidas entre los 25 y los 34 años serán unos 58.000 menos que en 2008. Asturias podrá contener esos primeros impactos del envejecimiento, expone Hernández Muñiz, aumentando las tasas de actividad de grupos de edad más avanzada e intensificando la participación de la mujer. «En lugar de encontrar puestos de electricistas, camareros, oficinistas, dependientes atendidos por jóvenes, será más frecuente encontrar en esos puestos atendidos por cuarentones/as y ciencuentones/as», escribe el economista.
El problema se agravará después y la década siguiente «estará críticamente condicionada por el éxito de los programas diseñados para atraer nueva gente a la región». Hernández Muñiz sugiere, entre otras medidas, procurar el retorno de los asturianos que salieron a trabajar a otras regiones. En general los expertos creen que Asturias, al igual que toda España y Europa, necesitará además una nueva inmigración.