Oviedo, Agencias / J. L. S.
La actividad de Arcelor-Mittal, la mayor empresa de la región por empleo y facturación, comienza a despegar tras más de un año de fuertes recortes de producción para tratar de adecuar sus ventas a la demanda. El gigante siderúrgico que preside el magnate indio Lakshmi Mittal prevé volver a tener en marcha todas sus instalaciones en Asturias en abril. En concreto, el día 1 de ese mes se retomará la actividad de las dos baterías de coque que aún permanecen paralizadas en Avilés.
Mittal inició a finales de 2008 sus recortes de actividad en la región después de haber paralizado varias de sus plantas en Europa. En enero de 2009 dejó en el dique seco una de sus líneas de galvanizado y la de chapa pintada, ambas en Avilés. Son dos de las instalaciones que más dependían del sector de la construcción y de la venta de coches, los mercados que peor lo están pasando durante esta crisis económica. En un principio estaba previsto que la parada durase solamente seis meses, pero se extendió más de un año. Hace sólo unas semanas la dirección del conglomerado industrial volvió a poner en marcha la línea de galvanizado, que ya está produciendo con normalidad. Mientras que en los próximos días hará lo mismo con la de chapa pintada (aún no tiene decidida una fecha exacta).
La compañía es uno de los principales motores económicos de la región. La parada del horno alto de Gijón, que se produjo el pasado mes de mayo, supuso de hecho el punto de partida de la recesión económica en el Principado, según los expertos. La parada se prolongó hasta el mes de septiembre, justo cuando la empresa comenzó a asegurar que ya se empezaba a ver una tibia recuperación en la demanda de acero. Aunque en abril todas las instalaciones asturianas de la multinacional volverán a estar en marcha, no todas funcionarán al cien por ciento. Según apuntaron recientemente fuentes sindicales, Arcelor está produciendo en la actualidad en Asturias a un 70 por ciento de su capacidad.
La multinacional se centrará este año en la reducción de empleo que quiere aplicar en su plantilla mundial. Sólo en Europa prevé desprenderse de 10.000 trabajadores, todos ellos mediante bajas incentivadas o jubilaciones anticipadas.