BEATRIZ RUS
Directora general de Los Telares
Oviedo,
Marián MARTÍNEZ
Beatriz Rus (Avilés, 1979) es directora general de Los Telares, el negocio que su padre, Julián Rus, inició en Avilés y que se ha convertido en un «boom» de alcance nacional y ya piensa en clave internacional, aunque sin fechas. «Queda mucho por hacer en España», asegura esta joven ejecutiva y empresaria que ayer ofreció una conferencia en Oviedo organizada por la Asociación Diseño y Moda (Adymo). Con 125 tiendas distribuidas por todo el país, excepto en las islas, y unos 800 empleados, Los Telares busca fórmulas para aguantar el tirón de la crisis.
-¿Cuál es la clave para que una pequeña tienda de una ciudad como Avilés se convierta en un negocio en continua expansión nacional?
-Sin duda, es el trabajo, mucho trabajo, mucho esfuerzo y un buen equipo. Pero eso debe ir unido a un buen concepto del negocio; saber quién es tu público y serle fiel, sin dar bandazos. Saber a quién te diriges y cuidarlo.
-¿La fórmula calidad a precio asequible se ha resentido mucho con la caída del consumo?
-El año 2009 ha sido muy duro. Se notó mucho en las ventas, aunque en nuestro caso el retroceso ha sido inferior a los dos dígitos. No le puedo concretar cifras porque nosotros cerramos ejercicio en febrero, pero esperamos mantenernos en unos 60 millones de euros en volumen de facturación. Veremos si al cierre lo conseguimos.
-¿Las ofertas previas a las rebajas han ayudado mucho al comercio? ¿No son rebajas encubiertas?
-No, las ofertas son ofertas y las rebajas son rebajas. Y están reguladas y tienen límites. Y sí, las ofertas han ayudado a todo el comercio en general, porque la caída del consumo ha sido muy fuerte.
-¿Qué se vende mejor?
-El algodón. Las camisetas sobre todo. Porque si se viste con una camiseta mona, puedes ir en tejanos y vas distinta. Vas bien.
-¿Y es más fácil vestir a una mujer o a un hombre?
-Los hombres se empiezan a preocupar y a ganar terreno, pero la mujer es distinta, tiene más sensibilidad. Nosotras picoteamos, paseamos, miramos... Y los hombres en vez de ir de compras parece que van a hacer la compra. Afortunadamente, ya empieza a cambiar, y se nota sobre todo con la gente joven. Los chicos presumidos son muy peligrosos.
-¿Tienen planes de internacionalización?
-Algo habíamos pensado, aunque no teníamos un estudio serio para dar el paso. Y con la crisis todo se paró. De todos modos, en España aún nos quedan muchas cosas por hacer.
-¿Piensan abrir más tiendas en 2010?
-Nuestra política es la del crecimiento moderado y sostenido. Si en 2009 la caída del consumo fue muy fuerte, este año aún va a ser difícil, pero las crisis también ofrecen oportunidades si se tiene una posición sólida. Así que quizá podamos abrir otras cuatro o cinco tiendas, como en 2009.
-¿Por qué fabrican su ropa en China?
-Porque es la gran fábrica del mundo y porque aquí no quedan fábricas. Casi todos los proveedores han dejado las áreas de diseño, pero las fábricas las tienen fuera. De todos modos, China no es nuestra principal proveedora, lo es Bangladesh. Y nosotros tenemos que competir por los proveedores. Nosotros somos una empresa familiar que compite con empresas familiares norteamericanas que son como ocho veces nosotros. Y nos ha costado mucho esfuerzo, pero ahí estamos.
-¿No teme las críticas por traer la ropa de países en desarrollo para vender aquí?
-Yo voy a visitar las fábricas de nuestros proveedores y no veo a niños trabajando en ellas. Al contrario, veo que se está imponiendo un modelo que supone avances sociales importantes para sus trabajadores, como el que ahora tienen vacaciones y empiezan a tener paro. El Tercer Mundo se está desarrollando y eso no va a haber quien lo pare.
-¿Qué es más importante, la calidad o el precio?
-La crisis nos cambió el «chip» a todos. El precio importa, siempre ha sido importante y lo seguirá siendo, pero ahora se exige también calidad y un diseño avanzado para seguir en el mercado y crecer.
-¿Hay buenos diseñadores en Asturias?
-Ya lo creo que sí. Y el diseñador pequeño es el que tiene salida, aunque no alcance un volumen de negocio muy elevado. Por eso está bien que haya asociaciones como Adymo para apoyarles.