Oviedo, L. GANCEDO
El final de la deducción de 400 euros en el IRPF, incluida por el Gobierno en la reforma fiscal que entró en vigor el pasado 1 de enero, ha tenido reflejo ya en las nóminas de decenas de miles de pensionistas asturianos y lo tendrá también desde el primer sueldo de 2010 para la gran mayoría de los más de 350.000 asalariados y autónomos que durante 2008 y 2009 se beneficiaron de esa rebaja impositiva. Entre los primeros en notar el impacto están muchos jubilados, que pese a la subida general anunciada por el Gobierno (1%) han visto menguar sus pagas mensuales. Es el efecto del final de los 400 euros, que se ha traducido en un aumento de las retenciones que aplica Hacienda a los pensionistas con ingresos medios y altos.
Durante las primeras semanas de este mes, cada pensionista asturiano recibió una carta con la firma del ministro de Trabajo, Celestino Corbacho. En ella se le informa de que, con carácter general, las pensiones se incrementan un 1% y se subraya también que con ese incremento, unido al hecho de que la subida de 2009 (2%) superó la inflación prevista, «el mantenimiento de su poder adquisitivo queda plenamente garantizado y mejorado». La carta, que nada dice sobre los cambios en el IRPF, se acompaña de una notificación en la que se informa al beneficiario sobre cómo queda su pensión. Ahí llegaron las sorpresas, que, según los testimonios recabados ayer, están generando muchas dudas y consultas en las federaciones sindicales de pensionistas y otras organizaciones semejantes. Ocurre que un número muy relevante de jubilados asturianos, que se puede estimar por encima de los 80.000, se ha encontrado con que desde enero cobran unos euros menos que en 2009.
El gráfico superior explica los detalles de uno de esos casos. En enero de 2009, el pensionista de ese ejemplo tuvo unos ingresos brutos de 1.062 euros, una vez aplicada la revalorización general de entonces (2%, 20,82 euros) y la compensación por el desvío de la inflación respecto a la previsión del Gobierno. Se le efectuó entonces una retención del IRPF del 4,3% y ese asturiano cobró en neto 1.016 euros. Un año después, ese mismo pensionista alcanza unos ingresos brutos de 1.072 euros tras la revalorización del 1%. Sin embargo, el final de la deducción fiscal de los 400 euros eleva hasta el 6,8% la retención del IRPF y, con ello, la paga mensual líquida baja 17 euros (de los 1.016 euros de 2009 a 999 euros).
La bonificación de los 400 euros, comprometida por el PSOE en las últimas elecciones y aplicada durante 2008 y 2009 a unos 450.000 contribuyentes asturianos (entre asalariados, autónomos y pensionistas), quedó suprimida este enero para quienes tengan ingresos superiores a 12.000 euros al año y se redujo gradualmente para aquellos cuya base imponible a efectos del IRPF oscile entre los 8.000 y los 12.000 euros. Cabe precisar que la deducción no llegaba desde el principio a las rentas más bajas, porque la rebaja de los 400 euros se diseñó para aliviar la carga fiscal de las familias que tributan. La bonificación alcanzó de ese modo a una gran mayoría de asalariados y a un número menos relevante de pensionistas (unos 100.000 en Asturias), porque la mayoría de éstos últimos ya está exenta de tributación por sus modestos ingresos.
Durante los dos últimos años, unos 85.000 pensionistas asturianos disfrutaron de la deducción completa de los 400 euros y otros 22.122 dejaron de tener que tributar gracias a la misma rebaja fiscal. En total, según una estimación de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas), los contribuyentes asturianos se ahorraron anualmente unos 135 millones de euros con la rebaja del IRPF ahora suprimida para la mayoría de los beneficiarios.