Oviedo, J. CUARTAS
El político gijonés Rodrigo Rato Figaredo (Madrid, 1949), ex vicepresidente económico del Gobierno de España (PP) y ex director-gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), fue designado ayer presidente de Caja Madrid, la cuarta entidad financiera española y la segunda caja de ahorros más relevante del país. La decisión se produjo por unanimidad del consejo de administración, previamente renovado por la asamblea. El mandato de Rato tendrá una duración de seis años.
Amén de acceder a la presidencia, Rato logró anoche aupar a una de las tres vicepresidencias de la entidad al ovetense José Manuel Fernández Norniella (PP), hasta ahora consejero por los impositores (clientes). Norniella es uno de los colaboradores de más extrema lealtad desde hace décadas del ex ministro de Economía, y de hecho fue uno de los principales muñidores del pacto entre partidos, sindicatos, impositores y organizaciones empresariales que ha permitido a Rato llegar a la cúspide de Caja Madrid por aclamación y sin votos en contra, tal y como era su pretensión.
Norniella, que podría erigirse en un puntal básico en el nuevo equipo, reemplaza en el cargo a otro hombre próximo a Rato, Estanislao Rodríguez-Ponga, quien sigue como consejero. De las otras dos vicepresidencias, una la seguirá ocupando, como hasta ahora, José Antonio Moral (IU) y para la otra fue designado el socialista Virgilio Zapatero, según los pactos políticos que posibilitaron el consenso.
Rato sustituye en la presidencia a Miguel Blesa, que ocupaba el cargo desde 1996, y quien, pese a su antigua amistad con José María Aznar -que lo avaló para esa responsabilidad-, había consumado una larga lista de desencuentros con la presidenta de la Comunidad y del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, quien había exigido su relevo.
Desde entonces se produjo un largo y tortuoso proceso de negociación no sólo entre los distintos estamentos y partidos políticos representados en los órganos de la caja madrileña, sino también entre las diferentes tendencias que coexisten dentro del PP, y que llegaron a protagonizar fuertes tensiones en el último año hasta consensuar un candidato compartido.
Previamente al consejo, la asamblea de Caja Madrid aprobó por mayoría absoluta (303 votos a favor y 22 en blanco) la lista única consensuada para renovar el 40% de los 21 miembros del consejo que tenían que cesar por finalización de mandato. La candidatura estaba encabezada por Rato, aspirante por el PP, y por el socialista Virgilio Zapatero, candidato por el PSOE a una de las tres vicepresidencias.
En el consejo de administración de la caja madrileña, Rodrigo Rato contará con la continuidad -por tener mandato vigente- de tres hombres de su extrema confianza, todos del PP y dos de ellos con fuertes vinculaciones con Asturias, al igual que Rato. Se trata del mencionado José Manuel Fernández Norniella (Oviedo en 1945), que fue secretario de Estado de Comercio con Rato y luego presidente del Consejo Superior de Cámaras, entre otros cargos; del ex secretario de Estado de Hacienda Estanislao Rodríguez-Ponga (Madrid 1956), de origen langreano, y del ex alcalde popular de Majadahonda y ex secretario general del PP de Madrid Ricardo Romero de Tejada Picatoste (Madrid, 1948).
Rato controlará así 4 de los 21 puestos del consejo, frente a 2 del sector de Ruiz-Gallardón y otros 2 del de Esperanza Aguirre. Se da por hecho que Rato tratará de reforzar su poder cuando se apruebe la ampliación del consejo a 24 miembros una vez que en marzo se reforme la ley madrileña de Cajas.
Rodrigo Rato dijo anoche a «Efe» y a «Europa Press» que pretende hacer de Caja Madrid «la mejor entidad del país» y que ésta «está preparada para hacer frente a los retos del complejo entorno económico y para aprovechar las oportunidades».