Oviedo,
Marián MARTÍNEZ
La propuesta del Gobierno de retrasar la edad de jubilación hasta los 67 años ha suscitado también división de opiniones entre los expertos. Economistas consultados por LA NUEVA ESPAÑA han reclamado prudencia en tanto no se conozca con detalle el planteamiento, pero si en algo todos coinciden es que esta medida, por sí sola, no será suficiente y que tendrá que ir acompañada de otras. Fundamentalmente, la de eliminar o, al menos, dificultar las prejubilaciones y buscar fórmulas para aumentar el número de cotizantes a la Seguridad Social.
- Ángel de la Fuente, al que se considera un investigador de referencia en las disciplinas de Hacienda Pública, no sólo apoya que se aumente de manera progresiva la edad de jubilación hasta los 67 años, sino que considera que debería continuar al alza. También matiza que hay sectores en los que esta medida no se puede aplicar por sus condiciones específicas. De la Fuente asegura que, en todo caso, retrasar la jubilación debe ir acompañado necesariamente de otras medidas, como la de reducir la prejubilación a casos sólo muy justificados. «A cualquiera que se le explique la situación y piense media hora en ella, entiende la propuesta. Las pensiones se pagan con las cotizaciones de los que trabajan, y en unos años serán más los que cobren que los que paguen».
- Florentino Felgueroso, profesor en la Universidad de Oviedo y experto en el mercado de trabajo, considera que esta medida, «que se viene reclamando desde hace tiempo», es «importantísima para la economía, necesaria y beneficiosa». «Habrá que pensar más en formación y menos en prejubilación, lo que supone una buena inversión incluso en uno mismo. En sí misma va a suponer un cambio de cultura», afirma. Eso sí, «debe ir acompañada de una reforma laboral y educativa», pero, en todo caso, «es una medida que se plantea a tiempo y valiente».
- Santiago Álvarez, profesor de Hacienda Pública en la Universidad de Oviedo, asegura que «lo primero sería eliminar las prejubilaciones, porque una parte importante del coste recae sobre la Seguridad Social», sin contar que «muchas veces se utilizan como alternativas al despido». En su opinión, «para mantener las pensiones se necesitan más cotizantes y para eso hay que generar empleo».
Cualquier modificación, en todo caso, opina, debe pasar por el Pacto de Toledo y habría que estudiar medidas para equilibrar el sistema de pensiones y que el superávit de la caja de la Seguridad Social no se utilice para compensar el déficit, como se ha venido haciendo. «Tiene que haber una reforma del mercado laboral, porque tenemos la tasa más alta de paro de la Unión Europea y debemos crear empleo. Debería haber algún contrato más flexible que incentivara la contratación, porque si no se genera empleo y no hay cotizantes, entonces sí que la caja de la Seguridad Social tendrá problemas».
- César Rodríguez, profesor de Fundamentos del Análisis Económico en la Universidad de Oviedo, considera «injusto que haya trabajadores que se prejubilen con 45 años o 50 y otros tengan que trabajar hasta los 67, porque las condiciones de trabajo en cada sector son diferentes». Así que la primera medida a tomar, en su opinión, es, si no eliminar totalmente el retiro anticipado, sí elevar la edad mínima y que sea por causas muy justificadas. «El dinero que se destina a prejubilaciones se debería destinar a inversiones productivas, que ayudaría a generar empleo y eso suponen ingresos a las arcas de la Seguridad Social». En todo caso, «una medida en solitario nunca es solución, y menos en una situación tan compleja como la actual».
- Francisco González, decano de la Facultad de Económicas de la Universidad de Oviedo, asegura que «es innegable que hay que hacer reformas, y entre ellas retrasar la edad de jubilación. Pero esa medida sola es insuficiente, porque no sólo no aumenta el empleo, sino que se dificulta aún más el acceso de los jóvenes, lo que provocará que aumente el número de parados en lugar de los cotizantes». Es decir, teniendo en cuenta la pirámide de población, la solución es que trabajen más personas y más tiempo.
- Javier Suárez Pandiello, catedrático de Hacienda Pública en la Universidad de Oviedo, explicó que hay varias fórmulas para sostener el sistema de pensiones actual, pero si no es con un incremento importante del número de cotizantes, el resto pasan por subir la cotización a la Seguridad Social, pagar más impuestos, admitir que no se va a cobrar el 100 por ciento a la hora de jubilarse y complementar por la vía privada, o retrasar la jubilación. «Esta última solución tiene que ser flexible y complementarse con otras reformas, y es absolutamente incompatible con prejubilar a personas con 50 años y en empresas con beneficios», sentenció el catedrático.