Madrid / Oviedo, Agencias
El comisario de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia, admitió ayer que España y Portugal comparten «problemas comunes» con Grecia, país cuya crisis presupuestaria ha multiplicado en los mercados las especulaciones sobre el riesgo de quiebra. Entre los problemas que España y Portugal comparten con Grecia, Almunia citó la pérdida de competitividad, el elevado nivel de déficit y las necesidades de financiación exterior. «Algunos miembros de la eurozona, con diferentes puntos de partida, diferentes desequilibrios y diferentes características de sus economías, comparten algunos problemas comunes», señaló, «por ejemplo, en esos países se puede observar una permanente pérdida de competitividad desde que son miembros de la unión económica y monetaria, sobre todo en términos de la evolución de los costes laborales».
Otro problema común que comparten Grecia, España y Portugal, según Almunia, es que los tres países tienen «considerables déficits públicos y en ellos hay algunos componentes cíclicos pero también hay componentes estructurales a los que hay que hacer frente». Almunia señaló que estos «problemas estructurales están siendo abordados por las decisiones de política económica de esos países», pero abogó por reforzar también los poderes de la Comisión para vigilar las divergencias de competitividad entre los países de la eurozona y no sólo los desequilibrios fiscales.
Otro de los que cargó contra la situación de la economía española fue el Nobel de Economía y premio «Príncipe» de Ciencias Sociales, Paul Krugman. En un artículo publicado en su blog del diario americano «The New York Times», Krugman advierte de que la «mayor dificultad de la eurozona no es Grecia, sino España», y subrayó que «el problema real en el bloque del euro está relacionado con el hecho de que la política monetaria de la región no ofrece respuestas a los países del área que se encuentran en dificultades». El economista se centra en la defensa del gasto público como respuesta a la crisis, y para ello hace hincapié en que España registraba un superávit presupuestario hasta hace unos pocos años, y señala que el actual déficit es consecuencia del «colapso económico del país». En el reciente Foro Económico Mundial celebrado en la localidad suiza de Davos, el profesor de la Universidad de Nueva York Nouriel Roubini, uno de los «gurús» que anticipó la crisis, advirtió de que la caída de Grecia supondría un problema para la zona euro y que la de España representaría un «desastre».
La deuda pública española alcanzará el 74,3 por ciento del producto interior bruto en el año 2012, mientras que el déficit del Estado se reducirá hasta el tres por ciento en 2013, tal y como exige Bruselas. Así lo señala el Gobierno nacional en el informe que ayer remitió a la Comisión Europea sobre el programa de estabilidad del país. Precisamente en 2013 es cuando el Ejecutivo prevé que la deuda comenzará a reducirse.
El Gobierno también prevé que el crecimiento económico se acelere a partir de 2011, lo que permitirá ir reduciendo el nivel de desempleo. Las previsiones de la vicepresidenta económica, Elena Salgado, apuntan a que el paro tocará techo este año en el 19 por ciento de media anual, para pasar al 18,4 por ciento en 2011, al 17 por ciento en 2012 y el 15,5 por ciento en 2013, casi el doble del previo a la crisis.