Viene de la página anterior
Los líderes de la patronal FADE y de las ejecutivas asturianas de UGT y CC OO consideran, en sintonía con los dirigentes nacionales, que el documento para la reforma laboral abre una expectativa favorable para el diálogo. «Se trata de un paso adelante, si bien lamentamos el tiempo perdido; ahora se trata de analizar el documento, de aportar iniciativas y de dialogar con lealtad y eficacia. Y que sea un diálogo entre tres partes, y no entre dos, como ocurrió en julio, con el Gobierno alineado con los sindicatos», comentó Severino G. Vigón, presidente de FADE.
Justo Rodríguez Braga, secretario general de UGT-Asturias, remarcó que la propuesta inicial del Gobierno «no incluye el abaratamiento del despido» y «no reduce derechos de los trabajadores». «Es una propuesta flexible, en la que cada parte puede ver identificados problemas que quiere resolver», valoró también Rodríguez Braga, que, en cambio, reafirmó el propósito de su organización de movilizarse contra la reforma de las pensiones y la ampliación de la edad de jubilación que ha planteado el Ejecutivo.
Tampoco CC OO-Asturias piensa reconsiderar su calendario de protestas por las pensiones, confirmó ayer su secretario general, Antonio Pino. «Se abre una expectativa para el diálogo y es bueno; el documento hace referencias positivas sobre la reducción de la temporalidad o el fomento del empleo juvenil», señaló el sindicalista, pero expresó también su «inquietud» sobre el propósito de extender el contrato de fomento de empleo, con despido más barato. «Me preocuparía que al final se bajara una barrera que favorezca el despido injustificado», señaló.
Y el PP nacional brindó ayer un apoyo matizado a la reforma. El diputado y portavoz de comunicación del partido, Esteban González Pons, respaldó en general la negociación con los agentes sociales y afirmó que lo presentado por el Gobierno son «unas líneas generales que suenan bien, pero que son sólo palabras». «No resultarán eficaces si no acaban concretándose», dijo González Pons. Añadió que Zapatero «ha perdido dos años» retrasando las reformas.