Oviedo / Madrid
Una investigación del diario estadounidense «The New York Times» reveló este pasado fin de semana que Grecia burló durante los últimos años la disciplina económica de la Eurozona mediante soluciones financieras opacas contratadas con bancos de inversión (Golman Sachs, JP Morgan...) y que le permitían enmascarar su deuda. Esa táctica, concertada entre Atenas y la banca de Wall Street, se utilizó ya en 2001, continúo después siendo primer ministro el conservador Karamanlis, predecesor del mandatario actual, el socialista Yorgos Papandreu. Uno de los subterfugios que se utilizó se explica en los siguientes puntos.
l Golman Sachs actuó como colocador de emisiones de deuda griega y proporcionaba al Estado heleno contratos de derivados (una especie de seguros) para evitar el impacto de las fluctuaciones del tipo de cambio.
l Grecia emitía deuda en monedas distintas al euro, lo que entrañaba el riesgo de que, a la hora de devolver el dinero a los inversores, la evolución del tipo de cambio penalizase al país. Para evitar tales riesgos se contrataban seguros con los bancos de inversión.
l Pero lo que en realidad pactaba Grecia con Golman Sachs era alterar el tipo de cambio al que se firmaban los contratos, de modo que, en realidad, Grecia recibía más dinero para gastar -miles de millones de euros- que el que nominalmente figurada como deuda emitida. Bruselas no detectó el desfase porque no fiscaliza esos contratos.