Madrid, Modem Press
«Era un creador de riqueza, un empresario de nivel internacional y, sobre todas las cosas, era una gran persona». Las palabras del médico y ex político socialista Pedro Sabando, gijonés como él, resumen el sentir de todas las personas que se acercaron ayer hasta el tanatorio madrileño La Paz de Tres Cantos, para mostrar sus condolencias a la familia del presidente de ThyssenKrupp para España y Portugal. José Luis Álvarez Margaride tenía su primera residencia en Madrid y allí, en el mismo tanatorio, se oficiará hoy (13 horas) un funeral. El sábado (12.30 horas) Gijón despedirá a Álvarez Margaride con otro oficio en la iglesia de San Pedro.
Sabando, que acudió al tanatorio junto a su esposa, recordaba sus «correrías de juventud» con José Luis Álvarez Margaride, que «aunque era algo mayor que yo, como éramos del mismo barrio nos conocíamos desde niños y siempre hemos sido muy amigos». Pedro Sabando destacó el «espíritu emprendedor que desde siempre tuvo José Luis». Así, el doctor gijonés recordó cuando, «con un pico y una pala», Álvarez Margaride «comenzó a construir el Centro Deportivo Santa Olaya» o «cuando inauguramos la fábrica de Thyssen en Mieres junto a Su Majestad el Rey».
Junto a él y a su esposa abandonaba anoche el tanatorio el catedrático y economista asturiano Álvaro Cuervo, quien destacó de Margaride su «cariño por Asturias y por Gijón en concreto» y su «espíritu emprendedor». Era, expuso Álvaro Cuervo, «una persona que siempre estaba explotando nuevos negocios, nuevas oportunidades... Y otra de sus características era su amor a la familia». Sus tres pilares eran esos, resumía, «su deseo de emprender y de crear, su deseo de que ese emprender y ese crear fuera en Asturias y el soporte que sentía él en la familia».
Antes habían pasado por el tanatorio de Tres Cantos, donde a media tarde se instaló la capilla ardiente, numerosos amigos y compañeros de José Luis Álvarez Margaride, como el empresario y periodista Lalo Azcona, el también empresario Javier Vega de Seoane; Luis Lada, directivo de Telefónica; Claudio Boada, presidente del Círculo de Empresarios; Carsten Moser, de la Fundación Bertelsmann, o el que fuera ministro de Defensa y Educación en sendos gobiernos de Felipe González y actual presidente del Real Instituto Elcano, Gustavo Suárez Pertierra. «Era un gran empresario y un hombre muy inquieto; un gran amigo de sus amigos y una referencia para nosotros. Ha sido una gran pérdida», afirmó el pixueto Pertierra.