Gijón, M. C. / J. M. C.
El fallecimiento de José Luis Álvarez Margaride fue especialmente sentido en Gijón, donde el directivo y empresario deja una huella indeleble, a tenor de los testimonios recabados ayer. La alcaldesa, Paz Fernández Felgueroso, amiga del fallecido, sintetizó en cierta medida el sentimiento de muchos allegados a Álvarez Margaride en la ciudad de Jovellanos: «Es una dolorosa pérdida de un gijonés de El Natahoyo, como a él le gustaba proclamar, que dedicó su vida al trabajo, a la actividad empresarial y a apostar por Asturias y por su Gijón natal. Nunca le agradeceremos suficientemente su compromiso empresarial y su interés en aplicarlo en Asturias, lo que logró de forma notable y con gran éxito». Y terminó la Alcaldesa: «Se nos va un amigo, una persona íntegra y un gijonés de pro, a quien sus vecinos mostraron en reiteradas ocasiones su afecto y su reconocimiento».
César Figaredo de la Mora, presidente de Femetal, destacó de Álvarez Margaride «su alto nivel humano y profesional y su implicación y vinculación con Asturias desde las altas responsabilidades que le tocó ejercer dentro del Grupo Thyssen; gracias a él contamos hoy en Asturias con factorías y centros tecnológicos de este grupo».
Por su parte, Juan José del Campo Gorostidi, consejero delegado de la empresa gijonesa Ideas en Metal, que se formó como directivo empresarial con Álvarez Margaride, destacó «su humanidad y cercanía» con los empleados, «conocía las circunstancias familiares de cada uno, y no era el jefe, era el maestro; tenía a Gijón y a Asturias permanentemente en su vida y, por ejemplo, consiguió trasladar el Consulado de Alemania de Cantabria a Gijón».
Antonio Mortera, amigo íntimo de Álvarez Margaride, manifestó que «la noticia es un mazazo; era un hombre que tenía muchas ansias de vivir y se cuidaba, pero esto llega en el momento menos pensado. Era muy entrañable y amigo de sus amigos».
El pintor Pelayo Ortega, desde los ámbitos artísticos, que también cuidó José Luis Álvarez Margaride, recordó ayer que «era un gran aficionado al arte y tenía una colección de arte importante. Siempre tuvo una especial sensibilidad y atención hacia los artistas asturianos; tenía cosas de Antonio Suárez, del que era muy amigo, de hecho a mí fue Antonio Suárez quien me lo presentó, y sé que de mí tenía varias cosas y seguía mi obra». También destacó especialmente el pintor que «fue un hombre hecho a sí mismo, es decir, un hombre que a base de esfuerzo, trabajo y tesón llegó a ocupar un puesto muy importante en su profesión y con una especial atención hacia Asturias, tanto en los ámbitos vinculados a su profesión como en los artísticos».
Desde la Fundación Foro Jovellanos, de la que Álvarez Margaride era patrono, su presidente, Jesús Menéndez Peláez, relató: «Colaboró con nosotros en un curso de Extensión Universitaria sobre Jovellanos y su tiempo. Como empresario fue uno de los grandes avales de la industria asturiana y tenía un espíritu jovellanista muy acendrado, por lo que tenía muy claro lo que haría Jovellanos en las circunstancias del mundo actual».
Y el doctor en Medicina Pedro Sabando, nacido como Álvarez Margaride en El Natahoyo, recordó que «era un amigo de toda la vida y con él tuve una relación muy intensa en Asturias y también en Madrid. Fue un gran hombre en cuanto a la competencia en su profesión y un ser humano de primera».