Oviedo, Javier CUARTAS
El directivo y empresario gijonés José Luis Álvarez Margaride, presidente durante más de un cuarto de siglo del grupo Thyssen (actual Thyssenkrupp) en España, Portugal y Latinoamérica, amén de otras sociedades, falleció ayer en Madrid a los 71 años.
Álvarez Margaride, que a partir de unos orígenes humildes fue capaz de desarrollar una relevante trayectoria como industrial y gestor empresarial, fue uno de los artífices de la apuesta del sector privado por la reindustrialización de Asturias a finales de los años 80 tras la contundente reconversión y ajuste de los sectores tradicionales de la región y de la empresa pública asentada en la comunidad.
En un clima de fuerte conflicto social y acusado desánimo colectivo por el desmantelamiento industrial, y cuando en Europa circulaban imágenes de Asturias desalentadoras para los inversores extranjeros, Álvarez Margaride se implicó personalmente y dio la batalla en la cúpula de su compañía, la multinacional alemana Thyssen, hasta lograr su implantación en Mieres con varias fábricas y en Gijón con un reciente centro tecnológico, y acabó incorporando a esa misma apuesta a la compañía austriaca Plansee con otra factoría. Más recientemente respaldó y colaboró con la instalación en San Juan de Nieva de una planta de Asturiana de Fertilizantes (Chemastur).
Álvarez Margaride, al que se le había diagnosticado un linfoma, padeció hace quince días un derrame cerebral, del que se repuso. Ayer dejó de existir a las 12.30 horas en la Clínica La Paz, de Madrid, a consecuencia de una segunda apoplejía. Sus familiares y amigos celebrarán a las 13 horas de hoy un funeral en el Tanatorio La Paz, de Madrid. El sábado, a las 12.30, en la iglesia de San Pedro, de Gijón, se oficiarán nuevas exequias. Personas muy cercanas al empresario desaparecido aseguraron ayer el deseo expreso de Álvarez Margaride de que sus restos regresaran a su tierra natal, a la que se sentía emocionalmente vinculado y a la que había tenido presente en sus conversaciones en sus últimas horas de lucidez.
José Luis Álvarez Margaride (Gijón, 26 de marzo de 1938) desmintió con su trayectoria personal dos tópicos: el que establece una relación de incompatibilidad entre el predominio del sector público y la vocación empresarial (él fue gestor, directivo y consejero de empresas del INI) y el que concibe el éxodo laboral de los asturianos como un perjuicio para la región: Thyssen fue, junto con DuPont y Rioglass, ejemplo de multinacionales afincadas en Asturias porque en el momento decisivo había asturianos emigrados situados en niveles de responsabilidad y con capacidad de influencia en esas compañías internacionales.
Sin embargo, Álvarez Margaride sí ejemplifica y ratifica con su trayectoria la verosimilitud de otros dos lugares comunes: el del profundo amor de los asturianos a su tierra, descrito por muchos autores foráneos, y el paradigma anglosajón del «self made man», la posibilidad del triunfo empresarial de las personas «hechas a sí mismas».
Nacido en una familia humilde del barrio gijonés de El Natahoyo e hijo de un empleado de la consignataria López de Haro, Margaride compatibilizó desde joven los estudios con el trabajo: a los 12 años se matriculó en la Escuela de Comercio de Gijón para cursar peritaje mercantil y, con 15, mientras continuaba con su formación académica, ingresó como meritorio en el departamento de ventas de Fábrica de Moreda. En 1959, con 21 años, estableció su primer contacto con Alemania merced a una estancia formativa en la compañía Manesmann. La vinculación con el país germano (al que volvería en otras etapas) sería determinante en su concepción empresarial, en el desarrollo de su innata capacidad para los idiomas (dominó alemán e inglés), en su primer matrimonio -contrajo nupcias con su novia alemana- y en su futura consagración como hombre de empresa.
Pero aunque ya manifiesta entonces un impulso a trascender los ámbitos local, regional y nacional, también refuerza los vínculos con el barrio en el que había nacido y del que siempre se sintió partícipe: fue entonces, con 21 años, cuando, junto a otros jóvenes, tiró de pico y pala para construir la primera piscina del Club Natación Santa Olaya.
Esa simbosis entre el arraigo con los orígenes y la disposición a conocer mundo fue desde entonces una constante en su ejecutoria. Un año después, en 1960, se matriculó en Ciencias Económicas en Bilbao. En 1966, ya como director financiero y social de Talleres de Construcción y Trefilería de Moreda (grupo SIA Santa Bárbara), participó en el origen de Uninsa, en la que también se implicaron Duro Felguera, Fábrica de Mieres, el gigante alemán Krupp y el grupo estatal INI, que acabó siendo dominante tras retirarse los socios privados.
«Su recuerdo permanecerá en la memoria de todos nosotros; el mundo de la empresa está de luto»
Vicente Álvarez Areces
Presidente del Principado
«Nunca le agradeceremos lo suficiente su compromiso con Asturias»
Paz Fernández Felgueroso
Alcaldesa de Gijón
«Se va un asturiano ejemplar, de los de mayor proyección; deja una huella muy profunda»
Severino García Vigón
Presidente de FADE
«No era un directivo, sino un empresario, un creador y un emprendedor. Asturias era su fuerza motriz»
Álvaro Cuervo
Catedrático de Economía
«No era el jefe, era el maestro, y tenía a Gijón y a Asturias permanentemente en su vida»
Juan José del Campo Gorostidi
Consejero D. de Ideas en Metal