París, Efe
España será, junto con Irlanda, el país desarrollado más afectado a largo plazo por la crisis económica, con una caída estimada de su producto interior bruto (PIB) de 10,6 puntos, debido a la pérdida masiva de empleo que va a invertir los flujos de llegadas de inmigrantes y a consecuencia de su gran exposición a la «burbuja» inmobiliaria.
Un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) advierte de que a la recesión de la que todavía no han salido los dos países se añadirá una importante pérdida de riqueza, que en el caso de Irlanda será aún mayor, de hasta 11,8 puntos. Estos retrocesos están muy lejos de la ya de por sí significativa caída media del 3,1% del PIB prevista para el conjunto de la OCDE.
En el centro de este empobrecimiento se sitúa la contracción del empleo, que incidirá en un descenso del PIB equivalente a 9,8 puntos en Irlanda y de 8,4 en España, cuando en la organización en su conjunto sólo disminuirá el crecimiento potencial en 1,1 puntos.
«El efecto negativo de la crisis sobre el empleo (en España e Irlanda) incluye en una reducción importante de la población activa resultante principalmente de una inversión de los flujos netos de inmigración», dijo la organización.
Aunque todas las economías de la OCDE perderán potencial de crecimiento, las que mejor resistirán serán Japón (disminución de su PIB en 2,1 puntos), Estados Unidos (-2,4 puntos), Canadá (-2,4 puntos) y Nueva Zelanda (-2,4).
El llamado «Club de los países desarrollados» insistió en que «la urgencia de reformas estructurales se ha reforzado con la crisis». Respecto a España, la OCDE sostiene que «el mercado laboral necesita claramente ser reformado» para reducir la dualidad entre los contratos temporales, demasiado abundantes, y la elevada protección de los fijos, y que también precisan cambios los sectores de la vivienda y el financiero, para que sean «más equilibrados».