Bruselas / Oviedo, Agencias
Los planes de los gobiernos europeos para reconducir el generalizado déficit público y volver a la disciplina presupuestaria anterior a la crisis pecan de «optimismo» sobre las expectativas de recuperación y el comportamiento de las economías nacionales hasta 2013, según diagnosticó ayer la Comisión Europea. Bruselas cree que España es uno de los países que ha caído en el exceso de optimismo al programar el ajuste de sus cuentas. Y creen las autoridades comunitarias que al Gobierno de Zapatero, al igual que a otros, le falta concreción en las medidas para cumplir el propósito de recortar en sólo cuatro años el déficit del 11,4% al 3%. La Comisión mandó ayer otro aviso: sin la implicación de comunidades autónomas y ayuntamientos, el reequilibrio de las finanzas públicas no será viable.
«Todos los niveles de la Administración deben contribuir al ajuste», señala el Ejecutivo comunitario en su dictamen sobre el programa de estabilidad español. El ajuste pergeñado por el Ministerio de Economía implica un recorte de 50.000 millones en el gasto público repartido del siguiente modo: 40.000 millones con cargo a la Administración central y 10.000 millones repartidos entre autonomías y ayuntamientos. El Gobierno ha emplazado ya a los gobiernos autonómicos a elaborar un programa de austeridad. Este mismo mes, las regiones expondrán sus criterios en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, donde se vislumbran nuevas dificultades para el Ministerio de Elena Salgado por las discrepancias con las autonomías gobernadas por el PP, pero también por las reticencias de algunos territorios con mayoría socialista. El Govern de la Generalitat catalana, por ejemplo, ha mostrado sus reservas ante el llamamiento a moderar el gasto. Y el Ejecutivo asturiano de Vicente Álvarez Areces sostiene que ya hizo sus deberes en los Presupuestos de 2010 y que deben ser las regiones con más déficit y mayor endeudamiento las que hagan los principales sacrificios.
La Comisión Europea viene a situar a España junto a Francia e Italia, formando parte de un grupo de países que aún tienen alguna capacidad de maniobra con las cuentas públicas, aunque cada vez más limitada. En peor posición están Grecia, Portugal y Reino Unido, según la información que ayer trascendió en Bruselas. Hay una objeción generalizada: Bruselas considera que buena parte de los países son demasiado optimistas sobre la evolución de sus economías hasta 2013 y que, por ello, pueden estar despegadas de la realidad las expectativas de recaudación fiscal y de equilibrio presupuestario. España ha basado sus cálculos en que el crecimiento del PIB llegue al 1,8% en 2011 y hasta el 3% en 2012 y 2013. «Creemos que algunas de las previsiones que hemos recibido, no sólo de España sino de muchos países, están basadas en escenarios de recuperación quizás algo optimistas, que están siendo desmentidas por las cifras, pero en cualquier caso España está en un proceso de consolidación fiscal creíble, sólido», que responde a las exigencias de la Comisión, señaló el portavoz de Asuntos Económicos, Amadeu Altafaj.
Pese a esa última afirmación, el Ejecutivo comunitario ha pedido a España, al igual que a otros países, que sea más concreto sobre las políticas que desplegará sobre todo a partir de 2011 para reconducir el déficit y contener al mismo tiempo la deuda pública, que permanece en niveles moderados e inferiores al promedio de la UE.
Bruselas aprecia más puntos flacos en España. «Otro riesgo a la baja es la lenta reestructuración que se está produciendo en el sector financiero», expuso la Comisión. Es una referencia al incierto coste que puede tener en España la reordenación pendiente de bancos y cajas de ahorros. En junio expira la autorización que la UE concedió a España para el funcionamiento del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) y apenas se ha concretado el proceso de concentración de cajas que impulsó el Banco de España.
Bruselas señala, además, que «existe un riesgo adicional derivado de la actuación presupuestaria de los gobiernos regionales y locales». Se reclama a España que «garantice que el marco presupuestario permita de manera eficaz el logro de los planes fiscales (...) en todos los niveles de la administración».
La Comisión pide también «aplicar reformas del sistema de pensiones de jubilación» para garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas a largo plazo. Bruselas recuerda que España es uno de los países de la UE donde más aumentará el gasto en pensiones los próximos años por el envejecimiento de la población y señala que el aumento de la deuda provocado por la crisis empeora la situación.