Oviedo / Madrid
La subida del impuesto sobre el valor añadido (IVA) a partir del próximo mes de julio será una contribución decisiva al reequilibrio de las cuentas públicas y al sostenimiento de los servicios y prestaciones sociales, sostiene el Gobierno. El PP sostiene que actuar sobre ese tributo indirecto resultará injusto, gravará sobre todo a los españoles con rentas modestas y pondrá en riesgo la recuperación del consumo y, con ello, el empleo y la actividad económica. ¿Cómo va a impactar verdaderamente tal política fiscal en los hogares y las empresas? Argumentarios políticos aparte, se da por seguro que el incremento del IVA se trasladará a los precios, salvo en aquellos casos, los menos, en que las empresas, en un contexto como el actual de competencia intensa y atonía de la demanda, se inclinen por absorber la subida para no perder clientes. Serán los menos casos.
l El piso. Las compraventas de pisos de nueva construcción están gravadas con el IVA reducido del 7%, que a partir de julio será del 8%. Las operaciones con pisos de segunda mano está sujetos, en cambio, al impuesto de transmisiones patrimoniales, que depende de las autonomías. Las organizaciones de promotores han alertado de que la mayor carga fiscal del IVA penalizará al sector justo cuando empieza a dar señales de recuperación. En un piso de 180.000 euros, la subida del impuesto supondrá pagar 1.800 euros más. Otro impacto colateral sobre la vivienda: incrementar el tributo elevará el índice de precios al consumo (IPC), que actúa como referencia para revisar anualmente el precio de los alquileres.
l El coche. La subida del tipo general del IVA del 16% al 18% afecta, entre otros bienes y servicios, a las compras de vehículos. En un vehículo de 15.000 euros, el tributo supone ahora 2.400 euros; a partir de julio el comprador pagará 300 euros más. Los concesionarios alegan que no tienen margen comercial para no repercutir la subida y se quejan también de que encarecer el IVA recortará la eficacia de las ayudas a la compra de vehículo. Como en el caso de los pisos nuevos, es factible que durante el segundo trimestre del año se aceleren las compras de automóviles para eludir el incremento fiscal.
l Los recibos. Las facturas de la luz, el gas, el teléfono, los seguros... subirán presumiblemente a partir de julio porque las compañías trasladarán el incremento fiscal a sus clientes. La factura de la luz de un hogar medio subirá unos 12 euros anuales. Será así salvo que, coincidiendo con la entrada en vigor de la reforma del IVA, el Gobierno opte por reducir las llamadas tarifas de último recurso del gas y de la electricidad. Petroleras y estaciones de servicio también repercutirán la subida en los precios y estiman que el litro de gasóleo se encarecerá unos dos céntimos.
l Otros consumos. Presumiblemente, el incremento del IVA también encarecerá una parte de los alimentos -a los más básicos se les aplica un IVA superreducido del 4% que no se modifica-, la ropa, el calzado, el transporte, los precios de la hostelería, las reparaciones en el hogar, los servicios de peluquería, las entradas de cine o teatro, el tabaco... Lo que suban los precios dependerá de que cómo repercutan las empresas el aumento del impuesto en los clientes finales. Se presume que un sector de pequeñas empresas y autónomos tenderá a subir menos los precios para no perder clientes. El IVA puede, por tanto, agravar sus dificultades.