Valencia, Víctor ROMERO
Acumulación de activos inmobiliarios, dotaciones y provisiones en previsión de morosidad, limitación del crédito por riesgos de solvencia de los clientes? Y ahora, Basilea III, un conjunto de normas y regulaciones internacionales que se van a negociar a lo largo de 2010 y que entrarán en vigor, previsiblemente, en 2012. Los cambios normativos afectarían básicamente a las reservas de capital de las entidades financieras.
Basilea III busca evitar que haya bancos incapaces de responder a un debacle de sus productos o una retirada masivas de sus depósitos. Es decir, que cuenta con recursos propios suficientes como para evitar que sean necesarios rescates públicos.
Aunque se trata de cuestiones muy técnicas, básicamente el cambio normativo afectaría a lo que se conoce como «core capital», una ratio que mide el grado de saneamiento y solvencia de una entidad financiera. El concepto calcula la relación entre el capital básico (fondos aportados por los accionistas y las reservas) y las deudas contraídas por la misma. La ratio sirve para determinar cuándo una entidad debería ser intervenida.
Los cambios de Basilea III afectan fundamentalmente a esa ratio y supondrán para la banca española la necesidad de captar hasta 48.000 millones de euros de capital bueno, según las estimaciones hechas públicas por el director general de la Caixa.
La reforma regulatoria afecta principalmente a las inversiones y participaciones industriales minoritarias, porque obliga a deducirlas del «core capital». Diversas entidades han advertido de que esto puede suponer una merma de las inversiones y operaciones financieras futuras, además de suponer un nuevo elemento de freno a la concesión de crédito. Los analistas sostienen que la necesidad de captar más fondos limitará las rentabilidades de las inversiones, los dividendos e incluso los salarios del personal de banca.
Con la misión de analizar las repercusiones de Basilea III, el Banco de España ha creado un grupo de trabajo y consulta con los principales bancos y cajas españolas. En el grupo figuran el Santander, BBVA, Bancaja, la Caixa y Caja Madrid. Todos son conscientes de que el documento presentado por el comité de supervisores de Basilea es excesivamente duro. Aunque no entrará en vigor hasta 2012, puede tener repercusiones en la fase de recuperación económica.
La Caixa ya ha advertido de que las nuevas propuestas de regulación suponen un freno a su estrategia de expansión internacional. En unas jornadas organizadas por Deloitte, el director general de la primera caja española, Juan María Nin, advirtió de que las nuevas normas limitarán la rentabilidad de las entidades financieras, su capacidad de dar créditos y, por tanto, dificultará la recuperación económica. La banca española ya ha comenzado a lanzar sus tentáculos para ejercer presión junto a otros agentes internacionales con el objetivo de rebajar el endurecimiento de Basilea III.
Y ello pese a que distintos informes señalan que la banca española parece estar mejor preparada para el cambio normativo. Según Morgan Stanley, el «core capital» de las entidades europeas se reduciría de 654.000 a 413.000 millones si se aplicasen los nuevos requisitos. Sin embargo, JP Morgan ha señalado que la solvencia de los principales bancos españoles es mejor que otros europeos aun aplicando los nuevos criterios. Incluso el FMI ha estimado que la banca española podría necesitar 22.000 millones si la crisis se agrava, pero cree que el sistema «resistirá las consecuencias de la recesión».