Oviedo / Madrid
El diputado del PSOE y ex secretario general de Comisiones Obreras Antonio Gutiérrez rompió ayer la disciplina de su partido y se abstuvo en la votación de la reforma laboral en el Congreso de los Diputados, por diferencias con su grupo por las medidas incluidas en el documento del Gobierno. Minutos antes del debate parlamentario admitía que «una discrepancia en un momento crítico como éste no es un plato de buen gusto para nadie», aunque rechazó que esta discordancia le vaya a suponer «problema ninguno». La dirección del Grupo Socialista activará hoy mismo el mecanismo para sancionarle. Aun así, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aseguró que le tiene un «gran aprecio» y que respeta su decisión.
Gutiérrez criticó que el decreto «es un desaguisado que abarata todos los despidos». El ex secretario general de CC OO alabó la gestión de la crisis de Zapatero, aunque aseguró que la reforma laboral es «un traspiés» del presidente del Gobierno que espera que «no se convierta en un resbalón». Gutiérrez detalló estos argumentos contra la reforma la semana pasada en el Club Prensa de LA NUEVA ESPAÑA en las Cuencas.