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Las entidades financieras tienen echadas barreras que afectan tanto a las empresas como a los compradores, sostiene el sector. «Ningún banco te financia si no tienes vendido de antemano al menos el 50% de las viviendas; las empresas están poniendo sus propios recursos». Para el comprador también hay dificultades: «La banca no está cumpliendo los compromisos para conceder créditos subsidiados a los compradores de vivienda protegida», protesta Manuel Pastor.
Su queja coincide con la que meses atrás formuló la consejera de Vivienda del Principado, Noemí Martín, y llega cuando el desarrollo de pisos de protección oficial -de promoción privada, pero de precio tasado por la Administración- vive un auge sólo comparable al que se produjo en los primeros años de la década gracias al desarrollo urbanístico de La Corredoria, en Oviedo.
La oferta de suelo gestionado principalmente por sociedades públicas -Sogepsa y Sepes- hizo coincidir a partir de 2008 el impulso de grandes planes de vivienda protegida encabezados por Gijón (Roces), Oviedo (Prados de la Vega y otros enclaves), Mieres (Mayacina) y, más recientemente, Avilés (La Magdalena). Según datos del Gobierno central, en poco más de un año se iniciaron en Asturias en torno a 5.000 pisos protegidos y por primera vez este tipo de promoción, con precios más baratos y un proceso tutelado por las administraciones, superó al mercado libre, que cayó en barrena tras el estallido de la «burbuja inmobiliaria».
Fue una estrategia compartida por el sector privado y por el Gobierno asturiano que IU, socio de la FSA en el Ejecutivo autonómico, destacó varias veces como una aportación singular de la coalición a la política de vivienda del Principado. El PSOE también la expuso como suya cuando, en octubre de 2008, el presidente Areces presentó un acuerdo con bancos y cajas que incluía medidas de apoyo para los promotores y para los compradores de pisos protegidos. El propósito en ambos casos era remover los obstáculos que pudieran surgir para el acceso al crédito. A pesar de que las dificultades existen ahora, de aquellas ayudas del Principado «no hay nada de nada», sostiene Serafín Abilio Martínez, que lanza un reproche genérico a una banca que «ganó mucho dinero con el sector inmobiliario en estos años». Y hace una petición de ámbito regional: «Cajastur, Banco Herrero y Caja Rural -las entidades más pegadas a Asturias- deberían encabezar las soluciones para el crédito». Las tres entidades, matizan Abilio Martínez y Manuel Pastor, ya llegaron a acuerdos con los promotores para reducir el stock de vivienda libre.
l La obra pública. La construcción asturiana ha perdido unos 15.000 empleos en la crisis, «el 40% del total», subraya el presidente de la nueva CAC-Asprocon. Y los recortes de plantilla pueden continuar, más ante la expectativa de una reducción notable en el volumen de obra pública, que en Asturias ha venido aportando en torno al 60% de la actividad (medida en términos de PIB) de la construcción, aunque es menos intensiva en mano de obra que la edificación residencial. El gremio regional de los contratistas y los subcontratistas se asoma a dos problemas: el cercano final de grandes obras en ejecución (ampliación de El Musel, Hospital Central, variante de Pajares...) y la caída en la oferta de obra nueva a consecuencia del recorte de gasto de las administraciones.
Sostiene la patronal que el Principado está incumpliendo lo comprometido en el pacto social (el llamado Aceba) porque están pendientes de licitar proyectos por valor de 1.200 millones de euros planificados hasta 2011. Los compromisos de la Administración central para este año no llegan a 80 millones de euros, se queja Serafín Abilio Martínez. «La caída de licitación es impresionante», dice. Y la patronal teme que el recorte en infraestructuras que prepara el ministro de Fomento, José Blanco, en todo el país alcance no sólo al desarrollo de proyectos del AVE que sólo están sobre el papel (caso del tramo Pola de Lena-Gijón), sino a la conclusión de la Autovía del Cantábrico, con obras en ejecución tanto en el Oriente (Unquera-Llanes) como en el Occidente (cuatro tramos). «La inquietud del sector es terrible», concluye el primer directivo de CAC-Asprocon, asociación de 700 compañías que es, desde la asamblea fundacional del pasado viernes, la mayor organización empresarial sectorial de Asturias.