Oviedo / Madrid,
M. M. / Agencias
La familia Nozaleda, de origen asturiano, está al borde de perderlo todo. La Audiencia Provincial de Madrid estableció ayer que la inmobiliaria Nozar debe ser declarada en concurso necesario de acreedores, con un pasivo de 700 millones de euros. Este fallo se traduce en que el Juzgado mercantil número 2 de Madrid tiene 48 horas para decidir la retirada de toda facultad de gestión y administración a la familia. Pero además, según la ley Concursal, el concurso necesario implica que se presume la culpabilidad, y por eso los administradores de la empresa pueden sufrir el embargo de sus bienes en garantía de los acreedores. Se trata del cuarto mayor concurso de acreedores tras los grupos Martinsa-Fadesa, Habitat y Sacresa.
La familia se mostró ayer confiada en mantenerse en la gestión del negocio, esgrimiendo la anterior sentencia del Juzgado mercantil, en la que se recomendaba su implicación, según fuentes de la empresa.
La inmobiliaria Nozar se sumó el año pasado a la lista de grandes firmas del sector que se volvieron insolventes con el estallido de la burbuja inmobiliaria. La compañía había presentado concurso voluntario en septiembre de 2009, tras el fracaso de sus negociaciones con las entidades financieras acreedoras para refinanciar la deuda de 700 millones de euros. Ente esas entidades estaba Cajastur, a la que debe algo menos de 40 millones. Pese a que se llegó a un preacuerdo, finalmente no se pudo suscribir al pedir los bancos y cajas garantías adicionales por 70 millones de euros.
La particular batalla de Nozar comenzó en 2008, cuando la subcontrata Avalantrasa le reclamó judicialmente una deuda de 249.159 euros pendiente desde 2006. En aquella ocasión, el juez desestimó la demanda, pero Avalantrasa insistió y en noviembre de 2009 hizo una segunda reclamación, exigiendo la solicitud de concurso. Según la subcontrata, Nozar incurría en un impago generalizado y en los registros de morosos figuraban 115,26 millones de deudas reclamados por entidades financieras y otros 828.469 por proveedores.
En enero de 2009, el Juzgado de lo mercantil número 2 de Madrid concedió cinco días a Nozar para acreditar su solvencia, colocando a la compañía al borde de la suspensión de pagos. El juez avaló finalmente por segunda vez la viabilidad de Nozar y desestimó la demanda de concurso de acreedores, que finalmente presentó de manera voluntaria la inmobiliaria.
La familia Nozaleda ha presentado a sus acreedores distintas alternativas para afrontar los pagos, incluso con vino, a través de Bodegas Enate.