Oviedo,
Marián MARTÍNEZ
El metal asturiano prevé su despegue para el segundo semestre de 2011, lo que permitirá la creación de miles de empleos en los próximos años, según señalaron fuentes empresariales. Una tónica que se reforzará a partir de 2012. La clave está, añadieron, en la recuperación económica internacional y del precio del petróleo, lo que favorecerá el arranque de proyectos que se habían paralizado ya en 2008. Los sectores petroquímico, energético y de grandes infraestructuras, especialmente el ferrocarril, serán los impulsores de un sector que representa en plena crisis el 10% de la economía regional y más del 60% de las exportaciones.
La crisis ha provocado la pérdida de miles de empleos en el metal asturiano, que llegó a sumar más de 35.000 trabajadores y cuya cifra se ha reducido hasta los 27.000. La mayor parte de las empresas tenía en sus carteras proyectos internacionales, mucho de ellos directamente vinculados con el sector energético. La crisis estalló en Estados Unidos en el verano de 2007, pero no se empezó a trasladar con toda su dureza a los talleres de la región hasta un año después, cuando se acabaron los trabajos pendientes y aquellos que tenían que llegar o se ralentizaban o directamente estaban paralizados.
A las dificultades de financiación se unió la falta de demanda. No había, pues, motivos para realizar inversiones en grandes infraestructuras a las que no se sabía cuándo se les podría sacar rentabilidad. Así que los proyectos relacionados con el sector energético se paralizaron a la espera de que volvieran a cumplirse dos factores: un aumento de la demanda y un incremento del precio del petróleo.
El segundo caso ya se está dando. El precio del barril de petróleo llegó a caer hasta los 50 dólares, una cifra que en ningún caso hace recomendable una inversión, porque no sería rentable. El mínimo se sitúa entre los 70 y los 80 dólares el barril, entorno en el que ya está. Ayer cotizaba el barril de brent por encima de los 75 dólares el barril.
Así que lo más preocupante es el incremento de la demanda, aunque las previsiones apuntan a una recuperación en los próximos meses. Si se confirman, las perspectivas apuntan a que los proyectos paralizados se reactiven.
Las miradas no apuntan especialmente hacia Europa, donde se está produciendo un crecimiento muy lento y a distintas velocidades entre los distintos países. La atención se centra en las economías asiáticas y americana -aunque ésta última tiene serias dificultades, cuenta a su favor con el dólar-. Asia, Rusia, algunos países africanos y del Canal de Panamá hacia el Sur, incluido Perú, son las áreas que más expectativas generan con vistas al futuro.
Los empresarios del metal asturiano se muestran prudentes. En su opinión, el último cuatrimestre de 2010 y el primer semestre de 2011 van a ser «muy complicados». Y es que, aseguran, desde que un proyecto se reactiva hasta que llega al taller y se convierte en trabajo y creación de empleo suele pasar un año. De ahí que muchos confíen en que, si bien la economía española «va a sufrir» en los próximos meses, la recuperación en distintas áreas del mundo se traducirá en proyectos y carga de trabajo para el segundo semestre del próximo ejercicio.
La situación no afecta por igual a todo el sector. Algunas empresas apenas han notado la crisis, aunque la práctica mayoría asegura que sí ha habido cierta ralentización en distintos proyectos.
Femetal, patronal del metal asturiano, calcula que en cinco años necesite por lo menos un millar de oficiales en distintos oficios del sector para realizar el relevo generacional. Pero la cifra se incrementará exponencialmente si los talleres empiezan a recibir carga de trabajo. El empresario Daniel Alonso afirmó recientemente que si algunos de estos proyectos se ponen en marcha el próximo año, a medio plazo se necesitarán unos 2.000 trabajadores para atender la demanda. De ahí que los empresarios demanden con urgencia mano de obra cualificada.