Oviedo, Agencias / L. G.
El Principado intenta seguir los pasos de aquellas regiones que, como recientemente Cataluña y Galicia, están relanzando en las grandes economías emergentes la búsqueda de inversores extranjeros. A través del Instituto para el Desarrollo Económico (Idepa), la Administración asturiana ha contratado los servicios de consultores e intensificado los contactos en países como China y Brasil para captar empresas, utilizando como reclamos el ampliado puerto de El Musel y las bolsas de suelo programadas principalmente en la zona central de la región.
La búsqueda de inversiones extranjeras, que fue una de las líneas capitales de la estrategia de reindustrialización de Asturias, perdió gas a partir de 1993, a raíz del «petromocho». El fallido anuncio de una gran inversión petroquímica en la región, que resultó ser falsa y llevó a la dimisión del entonces presidente asturiano, el socialista Juan Luis Rodríguez-Vigil, generó un trauma que apagó las ansias de la Administración de atraer capital extranjero. Previamente se había tenido éxito con las plantas de la alemana ThyssenKrupp en Mieres y con el complejo químico de Dupont entre Corvera y Carreño.
Hace dos años, al inicio de la actual crisis, el Gobierno asturiano pergeñó una estrategia para atraer inversores que, según afirmó ayer Víctor Marroquín, director general del Idepa, está desplegada. El Principado ha contratado a consultores especializados en varios países y echado redes en China y Brasil. «Son países que tienen una enorme liquidez», señaló Víctor Marroquín, y aventuró que en breve puede cuajar una inversión brasileña de mediano tamaño y vinculada al negocio de las nuevas tecnologías. En China, que ya es considerada el primer banquero del mundo, los contactos se centran en Zhejiang, una región con 47 millones y que fue uno de los destinos del viaje institucional y empresarial promovido el pasado junio por el Principado.
Los intentos asturianos coinciden cuando otras regiones están en la carrera por atraer inversiones asiáticas. Barcelona aspira a una planta automovilística de la firma china Chery y Vigo puja por otra de baterías de la japonesa Mitsubishi. Las infraestructuras portuarias son clave en las ofertas de ambas ciudades. Durante una reciente gira por Asia, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, realizó gestiones en favor del proyecto vigués, pero la inversión aún no es segura. Sí lo es que la también japonesa Sony abandonará su fábrica de televisores de Cataluña, con 1.200 empleos. Negocia una venta simbólica a empresarios españoles.