Berlín, Agencias
El presidente español, Mariano Rajoy, obtuvo ayer el aval político de la canciller alemana, Angela Merkel, para las reformas estructurales y políticas de austeridad que quiere desplegar el Gobierno. Rajoy expuso los pormenores de los cambios en ciernes para el mercado laboral y el sector financiero y reafirmó el compromiso de España con el equilibrio de las cuentas públicas. Evitó, en cambio, plantear ante la lideresa europea la revisión de los objetivos de reducción del déficit público.
El Ejecutivo español cuenta con negociar en la Unión Europea (UE) una hoja de ruta menos exigente que la que está en vigor para reducir el desfase de las cuentas del conjunto de la Administración. Miembros del Gobierno están dando por hecho ya que la UE cambiará sus previsiones económicas y que, con ello, los compromisos de España -reducción del déficit al 4,4% este año y al 3% en 2013- serán renegociados. Camino de la recesión económica que pronostican todos los observatorios, se considera que el itinerario español de ajuste fiscal no puede ser tan drástico.
Alemania se vislumbra como el principal obstáculo para que, no sólo España, sino también Italia, consigan más tiempo para reducir su déficit. Rajoy no quiso tocar el tema ayer en su primer encuentro oficial con Merkel como presidente del Gobierno español. «Esto no se ha planteado», señaló Rajoy en la rueda de prensa posterior al encuentro. «Le he dicho (a la canciller) que España está comprometida con la austeridad. Soy un absoluto convencido de que hay que rebajar el déficit», remarcó el presidente español. Reconoció, no obstante, que España parte de una situación difícil para cumplir el objetivo del 4,4%. «En 2011 nos gastamos 90.000 millones más de lo ingresado».
Presumiblemente, Rajoy expuso a la canciller detalles sobre el proyecto de reforma laboral que el Gobierno aún no ha explicado públicamente en España. Recordando el ejemplo alemán de mediados de la pasada década, Merkel mostró su apoyo a las propuestas que para el mercado de trabajo le avanzó Rajoy y dijo estar convencida de que, a medio y largo plazo, contribuirán de forma notable a crear puestos de trabajo. Ambos mandatarios elogiaron además el reciente acuerdo entre sindicatos y empresarios para frenar los salarios y desvincularlos de la inflación.
«Seguimos con mucho respeto las reformas, que a veces suponen pasos nada fáciles, y le deseamos mucho éxito en todos los esfuerzos que está desplegando», manifestó la canciller Merkel. El presidente español previno de que tales reformas no surtirán efectos inmediatos: «Sabemos que esto no se soluciona en media hora, no hay varitas mágicas ni milagros, pero la consolidación fiscal acompañada de reformas estructurales puede colocarnos en una situación de crecimiento sostenido y creación de empleo». Rajoy y Merkel compartieron el discurso que empieza a ganar terreno en la UE ante la nueva recesión que viene: la necesidad de combinar la austeridad con las políticas que estimulen el crecimiento y el empleo.
Rajoy se presentó en Berlín con tres propuestas para la cumbre de líderes de la UE que se celebrará el próximo lunes: que se dediquen los excedentes de los fondos europeos de cohesión a políticas de empleo (iniciativa ya sugerida antes por Merkel y por el presidente francés, Nicolás Sarkozy), extender en Europa el modelo laboral austriaco (sustitución de la indemnización por despido por un fondo individual para cada trabajador que se nutre de las cotizaciones de las empresas y del empleado) y que la UE limite los sueldos de los directivos de la banca que reciba ayudas públicas.
Rajoy hizo una maniobra elusiva cuando un periodista alemán le preguntó si habían hablado sobre unas declaraciones de José Manuel García Margallo, ministro de Asuntos Exteriores, que el martes dijo que Merkel «reacciona siempre un cuarto de hora tarde» ante los problemas. «Me pregunta por mi ministro de Asuntos Exteriores. Ése es un tema que ya pertenece a la historia», contestó el presidente Rajoy. La canciller reaccionó con risas.