Oviedo, L. G.
Los cambios corporativos en Energías de Portugal (EDP), con la privatización de la participación del Estado portugués y la entrada en el capital de China Three Gorges, no han traído consigo la pacificación de las relaciones entre la cúpula del grupo luso e Iberdrola, que era hasta fechas recientes el primer accionista privado de EDP. Pese a poseer el 6,79% de Energías de Portugal (propietaria de la asturiana HC Energía), Iberdrola estaba fuera y seguirá fuera del consejo superior de supervisión, órgano clave en el que tienen sitio los socios que forman parte del núcleo duro accionarial, entre ellos, Liberbank, el banco de Cajastur, titular del 5%.
En la Asamblea General de EDP celebrada este lunes la eléctrica de raíz vasca, presidida por Ignacio Sánchez Galán, intentó una maniobra para torpedear una reforma estatutaria ideada para permitir la incorporación de China Three Gorges al consejo de supervisión. Los estatutos de EDP vetaban el acceso a ese órgano de otras compañías energéticas, norma que ha mantenido a Iberdrola fuera del consejo y que ahora suponía un obstáculo para la incorporación de China Three Gorges. EDP ha sorteado ese escollo aprobando en asamblea una excepción que permite la entrada de aquel socio que, aun tratándose de un grupo energético, supere el 20% del capital y tenga una alianza estratégica con EDP.
Es una reforma estatutaria a la medida del nuevo accionista chino y que sigue excluyendo a Iberdrola. De ahí que el equipo de Sánchez Galán intentara poner trabas a esa enmienda. Iberdrola reclamó en la asamblea que se prohibiera al Estado portugués participar en la votación al considerar que, por sus acuerdos con China Three Gorges, existía un «conflicto de intereses». La petición fue rechazada.