Madrid, Agencias
El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, advirtió ayer a los sindicatos de que, pese a las movilizaciones del pasado domingo, no puede haber un «cambio sustancial» en el proyecto de reforma laboral porque «no sería bueno para España» y les ha recordado que ya conoce sus posiciones. En Londres, donde se reunió con el primer ministro británico, David Cameron, Rajoy destacó que los representantes de los trabajadores «llevan mucho tiempo hablando con el Gobierno de España, con el anterior y con éste» y que él mismo se reunió con los responsables de CC OO y UGT tras ganar las elecciones para pedirles «un esfuerzo».
El Gobierno marcó ayer distancias con la CEOE sobre las prestaciones de desempleo, después de que José Luis Feito, alto cargo de la patronal, defendiera que se retiren los subsidios si un desempleado rechaza cualquier oferta de trabajo. El régimen sancionador en vigor establece que perderán las prestaciones aquellos parados que rechacen por tres veces ofertas de empleo que se consideren «adecuadas». La ministra de Empleo, Fátima Báñez, ha asegurado que el Gobierno no modificará esa norma para endurecerla. «Vamos a hacer cumplir la ley», dijo Báñez, e insistió en que el Ejecutivo no va a tocar las prestaciones por desempleo porque son un derecho adquirido por los trabajadores con su trabajo de «cada día». El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, calificó como «metáfora poco afortunada» las palabras de Feito, quien sugirió que se retire la prestación al parado que rechace un trabajo, «aunque sea en Laponia».
Feito, presidente de la comisión de economía y política financiera de la CEOE, volvió ayer a la carga al declarar que, «probablemente», en el 80% de los casos los parados rechazan trabajos porque implican «trasladarse de un barrio a otro».
Feito señaló en una entrevista que la movilidad laboral en España se ha reducido extraordinariamente en los últimos veinte años. Incidió en que los parados no sólo son reacios a desplazarse para trabajar a otra autonomía, sino que también les cuesta mucho trasladarse a otra ciudad dentro de su propia comunidad y que incluso el grueso de las negativas se produce para trabajos en otro barrio de la misma ciudad. Sus palabras provocaron un aluvión de críticas sindicales.