09 de mayo de 2012
09.05.2012

El Congreso aprueba la reforma laboral y los sindicatos se disponen a llamar a la huelga

l El PP obtiene el apoyo de CiU, UPN y Foro Asturias, tras un bronco debate entre la ministra Báñez y el PSOE
l CC OO y UGT deciden hoy sobre un paro general para el 29 de marzo que ya demandan varias federaciones

10.03.2012 | 04:42
el presidente y la ministra. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, estrecha con sus manos la de la ministra de Empleo, Fátima Báñez, tras salir adelante la reforma laboral. | efe

Madrid, Agencias

El PP logró ayer el apoyo de CiU, UPN y Foro Asturias para sacar adelante en el Congreso de los Diputados la reforma laboral. Con 197 votos a favor y 142 en contra (PSOE, Izquierda Plural, PNV, UPyD y el resto del Grupo Mixto), el texto será tramitado ahora en la Cámara baja como proyecto de ley, lo que permitirá el debate de enmiendas, que salió adelante con 337 de los 338 diputados presentes en el Hemiciclo.


La convalidación de la reforma laboral en el Congreso se produce un día antes de que los máximos órganos de dirección de CC OO y UGT se reúnan para decidir si convocan una huelga general. Una movilización a favor de la que ya se han posicionado varias organizaciones territoriales de ambos sindicatos, como las de Cataluña.


La aprobación se produjo tras un encendido debate entre la ministra de Empleo, Fátima Báñez, y la portavoz socialista, Soraya Rodríguez. Báñez pidió al PSOE que «abandone las movilizaciones y las pancartas» y que sea «leal» como, según aseguró, lo fue el PP ante la reforma laboral del Gobierno socialista en 2010, que provocó la última huelga general.


Soraya Rodríguez espetó al Gobierno, en el momento más acalorado del debate, que la reforma laboral «ideológica» presentada al Congreso es «el ajuste de cuentas de la derecha más radical de este país contra los derechos sociales de los trabajadores», y aseguró que es «inútil» porque «no va a crear empleo».


La socialista justificó «con convicción» su voto en contra de una «mala, malísima, reforma», que es «útil, pero para el objetivo no expresado en la norma: facilitar el despido», ya que económicamente es «una barbaridad porque destruye empleo en un momento de recesión económica y grandes ajustes presupuestarios».


El Gobierno adelantó, tras la entrada en vigor de la reforma laboral el pasado 12 de febrero, que no aceptará enmiendas que supongan cambiar los aspectos centrales del texto. Si se mantiene en esta posición, los socialistas decidirán si presentan un recurso ante el Tribunal Constitucional.


El apoyo de CiU se produjo después de que pactara con el Ministerio que en la tramitación se incluya una enmienda en la que se recoja que las autonomías desarrollarán políticas activas de empleo distintas a las que diseñe la Administración central.


Los sindicatos se han opuesto radicalmente a la reforma laboral desde el mismo momento en que se presentó, al considerar que es «injusta con los trabajadores, ineficaz para la economía e inútil para el empleo». Las centrales iniciaron el 19 de febrero, con manifestaciones multitudinarias, un calendario de movilización que, presumiblemente, conducirá a una huelga general. Las direcciones de UGT y CC OO podrían formalizar hoy la convocatoria para el 29 de marzo. Este domingo, día 11, se celebrarán manifestaciones simultáneas en todo el país.

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