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Madrid, Agencias
La rentabilidad de la deuda española a diez años cerró la sesión de ayer en el 6,71%, su nivel más alto desde la entrada en el euro, con lo que la prima de riesgo española se alzó hasta 528 puntos básicos. Nunca, antes del euro, los inversores habían exigido una rentabilidad tan alta para comprar bonos del Reino de España en el mercado secundario. España sigue tambaleándose, mientras la inquietud por el futuro del euro continúa creciendo.
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, afirmó ayer que hay «menos de tres meses» para salvar el euro y ha indicado que son necesarias acciones. Lagarde dio así por bueno el vaticinio del multimillonario inversor estadounidense de origen húngaro George Soros, quien afirmó que Europa tiene tres meses para salvar la moneda única.
A juicio de Soros, «ningún Gobierno puede concretar esas condiciones para que la crisis griega acabe en otoño. Para esa época la economía alemana se estará debilitando y será más difícil para Angela Merkel persuadir a los alemanes para que asuman mayores responsabilidades con Europa», afirmó.
El ministro de Economía, Luis de Guindos, prevé más días de «una enorme volatilidad» y «una enorme tensión» en los mercados, por lo que ayer pidió tranquilidad y apeló a la unidad de Europa ante el euro.
Y el ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, afirmó que la prima de riesgo española irá «evolucionando a mejor» a medida que vaya teniendo efecto la recapitalización de las entidades financieras que se acojan a la línea de crédito concedida por la UE.
Todo esto se producía el mismo día en el que Chipre comunicó a la Comisión Europea su intención de solicitar ayuda para su sector bancario, en términos análogos a los 100.000 millones pactados el sábado con España. La petición chipriota podría hacerse oficial hoy, aunque otras versiones apuntan a que la solicitud formal podría demorarse hasta después de las decisivas elecciones griegas del domingo. El lunes, el ministro chipriota de Finanzas, Vassos Shiarly, ya indicó que el asunto es urgente y que la recapitalización tendría que estar lista para el 30 de junio.
El líder de la formación izquierdista griega Syriza, Alexis Tsipras, prometió ayer que si gana las elecciones del domingo trabajará por asegurar la permanencia de Grecia en la eurozona, negando así los rumores de que el país abandonará el euro si vence este partido, contrario a las políticas de austeridad. Pero la ayuda de hasta 100.000 millones de euros concedida por el Eurogrupo para sanear el sistema financiero español es una «oportunidad» para que Grecia intente renegociar las condiciones de su rescate y que no sólo la izquierda, sino también los conservadores helenos, quiere utilizar. Su objetivo es renegociar las medidas de ajuste firmadas con Bruselas a cambio de préstamos por valor de 240.000 millones de euros para evitar la bancarrota.
Y además, Italia elevó el tono de sus críticas a la gestión de la crisis económica y financiera en Europa después de que la ministra austriaca de Finanzas, Maria Fekter, situara a las finanzas italianas en el punto de mira tras el rescate a la banca española. Tanto el jefe del Gobierno, Mario Monti, como el ministro de Desarrollo Económico, Corrado Passera, e, incluso, el presidente de la República, Giorgio Napolitano, salieron al paso de las especulaciones sobre la sostenibilidad de la situación financiera de Italia y de que pueda ser la próxima economía en necesitar ayuda europea.
El vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Vitor Constancio, dijo que la decisión del Gobierno español de aceptar ayuda para el sector bancario «ha contribuido a estabilizar mucho la situación en España» y es algo que deben reconocer los mercados. Constancio aseguró que tras esta decisión ha desaparecido «uno de los elementos que estaban creando dudas en los mercados», aunque «hasta ahora no lo han reflejado» ya que los mercados «están evaluando lo que ocurre».
El mercado de deuda pública, influido por las dudas sobre la ayuda a la banca, ejerció ayer una presión feroz sobre el bono español a diez años, que vio cómo se elevaba su interés por encima del 6,8%. La presión se suavizó levemente hasta el 6,71%, aunque la subida no deja de ser preocupante porque acerca a España a la frontera del 7%, que muchos analistas sitúan como el nivel al que ningún país puede financiarse durante mucho tiempo sin ser rescatado.
Pese a la elevación de los intereses que exigen los inversores, la prima de riesgo no resultó muy perjudicada, porque el rendimiento del bono alemán al mismo plazo se movió en paralelo al español, es decir, al alza. Al final de la sesión, el diferencial entre ambos títulos se colocó en 528 puntos básicos, por encima de los 520 de la víspera. La Bolsa española subió un leve 0,09%.
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