Unas entidades en transformación

Los colegios de profesionales quieren ser el puente entre Universidad y empresa

Apuestan por incrementar servicios para que los asociados sientan la necesidad de pertenencia aunque no sea obligatoria

28.11.2015 | 05:02

Los colegios profesionales, tocados por la crisis y amenazados por las reformas legislativas, reivindican su papel tradicional, buscan una mayor proyección social y se ofrecen para llenar el hueco de formación práctica que detectan entre la Universidad y la empresa o la actividad profesional. Dirigentes de los colegios de abogados, arquitectos, ingenieros industriales, médicos y veterinarios de Asturias asistieron ayer a un desayuno organizado por Caja Rural de Asturias y LA NUEVA ESPAÑA en el que se analizaron los retos para los profesionales asturianos ante el panorama de cambios económicos y políticos.

El director general de Caja Rural de Asturias, Fernando Martínez, fue el encargado de abrir el coloquio destacando el proceso de acercamiento de la entidad financiera, "la única cien por cien asturiana", al ámbito urbano y con ello también a las pequeñas y medianas empresas y a todo tipo de profesionales. Martínez destacó que la entidad financiera "ya tiene unos resultados similares a los de 2008, cuando se inició la crisis", lo que dio pie a analizar la salud económica de los colegios profesionales.

"Hemos pasado años durísimos para las profesiones. En nuestro caso hemos tenido que gastar mucho esfuerzo y dinero para resistir una triple crisis: la general del país, la de la construcción, que es muchísimo más fuerte, y además los ataques legislativos", señaló Alfonso Toribio, decano del Colegio de Arquitectos de Asturias, en referencia, en último lugar, al proyecto de ley de servicios y colegios profesionales que finalmente no se llegó a aprobar. "Peleamos para que no nos robaran la profesión con las ansias reguladoras del Gobierno y eso nos supuso un gasto de dinero más para quedar como estábamos", apuntó Toribio, que también es miembro del Consejo Superior de la Colegios de Arquitectos de España. Añadió que, con la apuesta por la rehabilitación de edificios "y si nos molestan con más ataques", la profesión "saldrá del fondo del caldero". Toribio apuntó que en Madrid el visado de proyectos está subiendo el 50% y que en Asturias, por primera vez desde el inicio de la crisis, aumentó el 1%. "Todo va más despacio en Asturias, pero los síntomas no son malos", apuntó Toribio.

"En la ingeniería también se aprecia una recuperación y en las estrategias de Europa y España de aquí a 2020 continuamente se habla de la reindustrialización", destacó Leopoldo Espolita, tesorero del Colegio de Ingenieros Industriales de Asturias. Donde aún siguen palpitando las secuelas de la crisis es en la sanidad. "Nosotros la crisis la vivimos con más paro en la profesión médica, pero además la restricción de contratos en la sanidad pública ha tenido una repercusión en las listas de espera que se prolongará durante tiempo", apuntó Santiago Fernández Zubizarreta, tesorero del Colegio de Médicos de Asturias. "En nuestro caso, a la crisis general se sumó la del IVA, al quedar los servicios veterinarios fuera del impuesto reducido del 10%", señaló Armando Solís, decano del Colegio de Veterinarios de Asturias, que también destacó la penetración del sector financiero en el de los seguros sanitarios. "Saben de cuentas, pero no de salud, y nos preocupa", añadió Solís.

Los asistentes al desayuno -alentados por las cuestiones que plantearon José Luis Artime, director general de Editorial Prensa Ibérica (EPI), y Ángeles Rivero y Eduardo Suárez, directora y gerente de LA NUEVA ESPAÑA, respectivamente- defendieron la importancia de los colegios profesionales y su vigencia, pero destacaron que ante todo deben ser útiles a sus asociados. "Yo soy un defensor de los colegios profesionales y de su obligatoriedad, pero debemos trabajar en la prestación de servicios para hacer posible que, si en un momento estar colegiado deja de ser obligatorio, los miembros sientan la necesidad de seguir perteneciendo, porque si no somos meros gestores o administrativos, pura burocracia", afirmó Ignacio Cuesta, decano del Colegio de Abogados de Asturias.

Durante la conversación, los dirigentes de los colegios profesionales destacaron la importancia de estas entidades privadas de derecho público para hacer cumplir los códigos deontológicos, controlar la calidad de los trabajos (principalmente mediante los visados en el caso de los proyectos), favorecer la puesta al día de los profesionales (sobre todo de aquellos que trabajan en sus despachos y no se benefician de los planes de formación de las grandes empresas), poner barreras al intrusismo y cubrir la responsabilidad civil profesional mediante seguros colectivos.

Los colegios quieren ir más allá y junto a las funciones tradicionales se plantean otras nuevas. "Desde las asociaciones empresariales y desde las instituciones públicas siempre se quejan de la falta de un buen entendimiento entre empresas y universidades y ese campo lo pueden rellenar los colegios profesionales", apuntó Leopoldo Espolita, que planteó la necesidad de "fomentar el talento para la innovación y el emprendimiento", favoreciendo que los recién titulados puedan conocer las "herramientas de creatividad " para desempeñar la profesión. "El talento es producto de los conocimientos, los valores y la actitud, y los dos últimos se pueden afilar para emprender", añadió Espolita. "Es que el emprendimiento debería formar parte de todos los niveles de la enseñanza, con asignaturas desde la etapa escolar", apuntó Santiago Fernández Zubizarreta.

Sin embargo, Ignacio Cuesta destacó que en el caso de la abogacía había "un sistema voluntario que funcionaba", como era el de las escuelas de práctica jurídica, "y se ha ido hacia otro sistema que no funciona, como es el del máster universitario en abogacía". Según Cuesta, "lo que era una formación práctica se ha convertido en una formación de posgrado más académica, una vuelta al quinto curso de la Universidad". "El máster es más de lo mismo", añadió Fernández Zubizarreta. "Todos tenemos envidia del sistema MIR de Medicina, ése sí funciona", apuntó por su parte Alfonso Toribio.

Además de ampliar la cartera de servicios, los dirigentes de los colegios profesionales de Asturias destacaron la necesidad de mejorar la comunicación tanto externa como interna. "Estamos pendientes de otras ocupaciones y nos olvidamos de lo más importante, que es comunicar lo que hacemos", destacó Armando Solís. "Los colegios somos malos comunicadores", reconoció Espolita. "Es importante la comunicación externa, pero también la interna hacia los colegiados. De los 83 colegios de abogados que hay en España, del orden de 60 ya tienen su departamento de comunicación y es mejor que los colegiados acaben tirando a la papelera los correos electrónicos que les enviamos, por exceso de información, a que no reciban ninguno y piensen que el colegio no hace nada", afirmó Cuesta. "Nosotros mandamos muchos correos, pero muchos colegiados dicen que no se enteran de las actividades. Eso sí, luego sale en LA NUEVA ESPAÑA y todo el mundo te lo comenta", afirmó Solís.

El director general de Caja Rural de Asturias, Fernando Martínez, destacó que la entidad "tiene ganas de prestar dinero, pero en estos momentos no hay demanda solvente de financiación". Por eso señaló que "quién mejor que el profesional, con su título universitario y su ejercicio de la profesión, y a ellos les ponemos la alfombra roja con unas buenas condiciones para financiar la apertura de un despacho o de una consulta". Martínez destacó que ofrecen también a los colegios seguros de responsabilidad profesional.

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