La lucha contra la desinflación y la debilidad económica

El BCE eleva la apuesta pero decepciona

El Banco Central comprará deuda local y regional, aumenta la presión a la banca y amplía la expansión monetaria a 2017 Los mercados pedían más y se dan la vuelta

04.12.2015 | 04:18
Mario Draghi, al fondo, durante la conferencia de prensa de ayer.

El Banco Central Europeo (BCE) intensificó ayer sus estímulos monetarios para luchar contra la baja inflación y el débil crecimiento económico en la zona monetaria, pero no satisfizo la expectativa de los mercados, que esperaban más y que reaccionaron por ello con decepción.

Con fuertes resistencias de Alemania y sus aliados, el eurobanco ("por amplia mayoría, pero no por unanimidad", según su presidente, Mario Draghi) aumentará la penalización que aplica a los bancos que aparcan su dinero en la entidad emisora con el fin de forzarlos a incrementar el crédito (la tasa que les cobra con ese fin desde el año pasado pasará del -0,2% al -0,3%), prolongará en al menos seis meses (hasta marzo de 2017) el periodo previsto de inyección de dinero en la economía, ampliará el catálogo de activos financieros que adquiere (los bancos centrales de cada país podrán comprar deuda regional y local, y el BCE, títulos de las instituciones europeas) y reinvertirá los recursos que se liberen por el vencimiento de los bonos y títulos públicos y privados ya adquiridos y de los que se compren en adelante, lo que supondrá prorrogar la permanencia de esas deudas en el balance del BCE y prolongar, en consecuencia, el volumen total de la liquidez que de forma acumulativa está incorporando al mercado.

Las medidas aprobadas fueron juzgadas insuficientes por los mercados financieros, que expresaron su decepción con un comportamiento de los principales indicadores en sentido opuesto al que correspondería a la decisión de ayer de intensificar la expansión monetaria.

De modo que el euro, en vez de depreciarse frente al dólar (que es uno de los objetivos de la política expansiva del BCE), se apreció el 3,05% y marcó el tipo máximo de cambio frente al dólar desde el 6 de noviembre: pasó a cambiarse a 1,0892 unidades desde las 1,0570 de la víspera. Las bolsas (que son directamente beneficiadas por las relajaciones monetarias de los bancos centrales) cerraron en negativo de forma generalizada: el índice selectivo español Ibex 35 cayó el 2,41% (su mayor retroceso en dos meses y medio); Fráncfort y París, el 3,58%; el índice Euro Stoxx 50, el 3,28%; Milán, el 2,47% y Londres, el 2,27%. Y las primas de riesgo de las deudas soberanas de la periferia, que deberían haberse reducido (las expansiones monetarias benefician sobre todo a los países más endeudados), en vez de reducirse, avanzaron 6 puntos básicos (0,06 puntos porcentuales) en España, Italia, Portugal y Grecia.

La principal causa de frustración parece haber residido en que el BCE, muy presionado por su sector más ortodoxo, no amplió la dosis mensual de compras, que se mantiene en los 60.000 millones, aunque, al prolongar el programa de compra de deuda en seis meses adicionales, la resultante será que el aumento de la base monetaria, que estaba prevista en 1,14 billones hasta septiembre de 2016, pasará a ser de al menos 1,5 billones hasta marzo de 2017.

A su vez, el endurecimiento hasta el -0,3% de la tasa de descuento con la que se penaliza a los bancos por sus depósitos en el BCE supondrá que el Banco Central podría adquirir títulos que le entrañen mermas de rentabilidad por ese mismo importe. La inclusión de títulos de deuda local y regional (su calificación crediticia debe estar por encima del "bono basura") nace de la constatación de que el volumen de deuda estatal existente en el mercado (y que se compra en proporción al peso de cada país en el BCE) se está reduciendo y que, de limitarse a esos títulos, la materialización del programa estaría comprometida, y más cuando Draghi precisó que las compras podrían ir más allá de marzo de 2017 si no se alcanzase el objetivo de situar la inflación "por debajo pero cerca del 2%".

El tipo oficial de interés se mantiene en el ínfimo 0,05% (Dragi ya dijo en 2014 que era el final del descenso), y la tasa que el BCE cobra a la banca por prestarle a un día sigue en el 0,30%.

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