El petróleo y la Bolsa, sin suelo

La cotización del crudo baja de los 30 dólares por primera vez en doce años - El Ibex 35 pierde en dos semanas el 10,5%, más que durante todo 2015

16.01.2016 | 05:09
El petróleo y la Bolsa, sin suelo

La cotización del petróleo bajó ayer de los 30 dólares por barril en los mercados de futuros de Europa y de Estados Unidos y fue de nuevo uno de los detonantes de otra jornada de pérdidas y nervios en los mercados, con caídas intensas en las Bolsas. La española cedió el 2,78% y acumula en las dos primeras semanas de este año un retroceso del 10,5%%, mayor que el sufrido durante todo 2015 (-7,15%), ejercicio marcado también por el petróleo barato, el "crash" de las materias primas y su incidencia en la economía global.

¿Hasta dónde puede bajar el crudo? No hay respuesta fiable. El comportamiento del petróleo ha arruinado una tras otra las predicciones que los expertos han formulado. El barril de Brent (ayer en 29,43 dólares, el menor precio desde febrero de 2004 tras una caída del 74% en año y medio) iba a mantenerse en torno a los 70 dólares, se decía en diciembre de 2014. Hubo quien tiempo después, cuando se perdió ese soporte, situó el nuevo en los 40 dólares. También erró. Es cómo si el manual que otras veces sirvió a esos u otros analistas para acertar o aproximarse a la evolución del crudo no sirviera en esta ocasión. Quizá porque las fuerzas que están moviendo el precio son ahora más diversas y complejas que otras veces.

Desde la formación de la OPEP, en 1960, la cotización del petróleo ha evolucionado influida por el crecimiento económico mundial y por tanto por la demanda, pero tanto o más por las decisiones de ese cartel de productores para regular la oferta según sus conveniencias. Lo primero que ha cambiado ahora es precisamente la oferta. La expansión de la tecnología del "fracking" y su uso sobre todo en EE UU para explotar las reservas de gas y petróleo de esquistos -desarrollo propulsado durante el ciclo alcista del petróleo, que lo estimuló- ha puesto en el mercado cientos de miles de barriles extra al día y disparado la producción estadounidense más del 50% en un lustro. EE UU se convirtió en 2014 en el primer productor mundial de crudo y este año ha vuelto a exportarlo después de 40 años.

Esa sobreproducción ha coincidido con una moderación de la demanda global, principalmente por la desaceleración del crecimiento económico en China. Más oferta y menos demanda se traducen en precios más bajos en un mercado convencional. En el del petróleo, la OPEP tenía la opción de intentar torcer esa ley regulando su producción. Pero Arabia Saudí, el mayor de los exportadores de crudo del Planeta, ha preferido otra estrategia: favorecido por unos costes de extracción extraordinariamente bajos y propietario de las principales reservas y sobre todo de las más accesibles, el absolutista reino saudí ha apostado por navegar en los precios bajos y ganar cuota de mercado a costa de sus competidores. De paso también socava económicamente a su enemigo Irán, que junto a Venezuela quiso forzar sin éxito un recorte de producción en la OPEP para volver a situar los precios entre 60 y 70 dólares

¿Quién gana y quién pierde? Los beneficiarios en primera instancia son los países importadores (España, entre ellos) y sus consumidores y empresas, que pagan menos por el combustible y liberan recursos para dinamizar la demanda interna. Los perdedores principales son los países productores que más dependen de la exportación de petróleo y entre ellos los que tienen los costes de extracción más altos y por lo tanto una mayor erosión en el margen de beneficios. La caída del negocio afecta a todos, incluida Arabia Saudí, que ha engendrado un fuerte déficit presupuestario y está repatriando inversiones en el extranjero y gastando parte de sus reservas divisas para capear el temporal y evitar la devaluación de su moneda. Pero aún le quedan muchas y su deuda externa es manejable.

Lo peor es para otros países, como Rusia, en recesión, o Venezuela, donde el PIB pudo caer el 10% en 2015 con la inflación en el 200%. Brasil y Ecuador también están en recesión, México la bordea y productores africanos como Angola ya tienen problemas de pagos. Y en Europa, Noruega ha tenido que echar mano del dinero de su fondo soberano para cuadrar las cuentas. El país nórdico, modelo de socialización de los beneficios de la extracción de hidrocarburos, sufre con el petróleo barato, que ha destruido 100.000 empleos, pero su tasa de paro supera en poco el 4%.

La baja cotización del crudo está afectando también al sector estadounidense, frustrando la rentabilidad de una parte de las explotaciones de "fracking". Ya ha habido al menos 35.000 despidos, quiebras de empresas y problemas en bancos que financiaron la expansión del negocio.

¿Por qué baja la Bolsa? Con el crudo por debajo de los 30 dólares, el Ibex cedió ayer el 2,78% y el resto de los mercados europeos sufrieron pérdidas análogas, agravadas además porque Wall Street abrió con un fuerte descenso (cercano al 3%) que los analistas ligan en parte al petróleo. El crudo barato daña de forma directa a valores como las petroleras, que pierden rentabilidad, o los grupos castigados por la menor inversión en el negocio energético (incluidas las de energías renovables), pero también impacta en todas aquellas empresas cotizadas que hacen negocios en los países productores en crisis y, en suma, a todos los expuestos a la amenaza de frenazo en la economía mundial que se vislumbra detrás del comportamiento del petróleo y de la Bolsa.

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