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La Asturias que innova

La luz se vuelve inteligente

El departamento de I+D de Normagrup diseña en Llanera unas luminarias que gastan menos energía y no dañan la vista

17.04.2016 | 05:51

Varias de las paredes del departamento de I+D de Normagrup, en el Parque Tecnológico de Llanera, están llenas de luminarias, bombillas, alguna alarma y demás prototipos, colocados de forma ordenada y estratégica, listos para buscar la fórmula para hacerlas más eficientes. En unas amplias mesas los investigadores de la empresa, catorce, prueban distintos modelos con el mismo objetivo. Entre esos muros, con vistas al polígono de Asipo y a la urbanización de Cadage, nació una luminaria que consigue un gasto energético mucho menor, que no daña la vista cuando se la mira directamente y que ilumina una mayor superficie que las convencionales. Una complicada ecuación que la compañía asturiana ha conseguido cuadrar.

El proyecto Nassel, como han bautizado a estas luminarias, le valió a Normagrup ganar un premio de innovación que concede el Instituto de Desarrollo Económico del Principado de Asturias (IDEPA) al impulso empresarial. Fue la crisis la que obligó a esta compañía a explorar este tipo de campos, señala el director general, Mikel Jaureguizar. Hasta no hace mucho su único negocio era el del alumbrado de emergencia, un campo en el que la empresa ha conseguido ser líder nacional y donde, por tanto, ya tenían poco campo para crecer. Ahora Normagrup ha diversificado notablemente su actividad y lo han hecho a golpe de I+D, de abrirse a mercados extranjeros y de absorber a otros competidores. De hecho, fue cuando se incorporó Ornalux al organigrama empresarial cuando surgió la idea de crear una nueva iluminación técnica (para otras empresas o edificios públicos) más eficiente, que ya están vendiendo con gran éxito por toda Europa.

"Buscamos iluminar la máxima superficie, pero con el menor gasto posible", asegura Jaureguizar. Y defiende las bondades de su invento: "Ésta es una luminaria respetuosa con el medio ambiente y con la salud visual, ya que tiene una seguridad fotobiológica de cero". Se trata de una escala que usa el sector, que va del cero al tres y que mide lo dañina que puede ser una lámpara para la vista. Las que tienen la máxima puntuación (3) pueden llegar a provocar pérdida de visión si se las mira fijamente. "Disfrazados de productos led se venden auténticas aberraciones, sobre todo procedentes de China", apunta. Y eso que hay una normativa de la Unión Europea, además de un código de edificación nacional, que recogen estrictas medidas a cumplir.

Su novedoso sistema de luminarias, dirigidas a edificios de oficinas, locales comerciales o edificios públicos, tiene uno de los rendimientos más altos del mercado, de 112 lúmenes por vatio, la medida que se usa para evaluar su potencia y luminosidad. "Para que nos hagamos una idea de lo que esto supone, puede servir como ejemplo que una lámpara incandescente de las que se usaban antiguamente tenía un rendimiento muchísimo inferior, de 10 lúmenes por vatio", resalta el director general de la compañía. Lo consiguieron combinando tecnología led con los últimos avances de óptica microprismática, y con reflectores con policarbonatos técnicos de última generación.

Normagrup nació hace más de 40 años de la mano del empresario ovetense Aurelio González Soriano, que apostó por crecer y desarrollar todo su negocio en Asturias. Empezó como una fabrica muy pequeñita, prácticamente un taller unipersonal en el que se hacía todo tipo de alumbrados de emergencia. Pero el crecimiento de los últimos años de la compañía ha sido vertiginoso. La plantilla supera ya las 150 personas y vende en 45 países. La empresa tiene una filial en Holanda y recientemente acaba de abrir otra en Reino Unido para atender de una forma más cercana ese mercado europeo. Y en los planes próximos no figura quedarse parados, sino todo lo contrario: la firma quiere continuar expandiéndose y llegando a muchos más países.

Ahora Normagrup quiere dar un paso más en su labor investigadora. Están desarrollando un sistema que ha bautizado como Normalink y que se basa en el "internet de las cosas". Es decir, en la conectividad. Su objetivo es unir todos sus productos bajo un mismo sistema de control. "Permitirá manejar desde una tablet o un móvil desde los puntos de detección de incendios y la iluminación y hasta los alumbrados de emergencia", destaca Jaureguizar. La idea, añade, es que "desde ese aparato pueda verse toda la información del estado de la instalación, se puedan controlar los niveles de luz o vigilar cualquier tipo de defecto". Por ejemplo, permitirá programar la hora concreta en la que se quiere que se enciendan las luces y a qué porcentaje de luz, conectar sensores de presencia para que cuando una persona pase por un punto concreto se enciendan, activar un sistema para permitir regular la luz interna del edificio con la que entra por las ventanas del exterior.
Es en ese mercado, el de la iluminación para oficinas, donde la empresa quiere apoyarse para crecer y lograr su objetivo de "duplicar su facturación en los próximos cuatro años".

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