21 de septiembre de 2016
21.09.2016
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JUAN CARLOS AYALA | Catedrático de Economía Financiera de la Universidad de La Rioja

"En sucesiones debería haber reglas de juego similares en todas las comunidades"

"La bonificación en el impuesto favorece a la empresa familiar y a la economía"

21.09.2016 | 04:51
Juan Carlos Ayala Calvo, antes de dar la conferencia en Oviedo.

Juan Carlos Ayala Calvo es catedrático de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad de La Rioja y decano de su facultad de Ciencias Empresariales. Sus investigaciones se centran en el riesgo país, la valoración de activos financieros y la empresa familiar. Dirige desde su fundación la Cátedra de la Empresa Familiar "Juan Ros" y ayer impartió en Oviedo una conferencia dentro de la jornada sobre protocolos familiares que organizó Idepa, Cámara de Comercio de Oviedo, Bankia y Asociación Asturiana de Empresa Familiar.

-¿Por qué es necesario un protocolo familiar?

-Es un documento en el que se recogen las pautas de cómo actuar en el caso de que se presenten determinadas situaciones en la empresa familiar, pero como tal no es la solución. Lo importante del protocolo es el proceso que lleva a escribirlo porque obliga a llegar a consensos entre los miembros de la familia. El proceso es más importante que lo que finalmente recogerá sobre quién va a gobernar la empresa cuando el líder se retire o cómo se van a repartir las acciones. Si en el proceso no hay consenso no sirve de nada porque si una parte se impone a la otra, la perdedora romperá la cuerda en cuanto pueda.

-El protocolo es una especie de autorregulación.

-Si, nadie te obliga a tenerlo, es una autorregulación para evitar conflictos posteriores, por eso debe hacerse en una época en la que los miembros de la familia tengan buena relación. Si no es así entran en juego más cosas que la razón.

-¿La sucesión es el punto más importante?

-No quiero quitarle importancia a la sucesión, pero es un momento más en la vida de la empresa. Lo que pasa es que ahí suele abrirse la caja de Pandora. Si no lo tienes todo preparado, si no hay protocolo, en el momento de la sucesión es cuando se destapan los sentimientos encontrados y se vuelve la casa ingobernable.

-La Asociación Asturiana de Empresa Familiar achaca la marcha de empresarios y cierres en el Principado al impuesto de sucesiones. ¿Debe homogeneizarse en España?

-No es un tema fácil. En mi opinión sería interesante que hubiera un marco en el que las reglas del juego fueran más o menos similares en todas las comunidades. No puede ocurrir que en Asturias, debido al impuesto de sucesiones y donaciones, haya hijos de empresarios que se tengan que plantear si heredan o no la empresa, y en otras comunidades autónomas el impuesto esté bonificado y sólo se pague el 1%.

-¿Y por dónde lo igualaría?

-Yo creo que la bonificación en el impuesto de sucesiones y donaciones es muy positiva. Pienso en las empresas familiares, pero también en la economía. Con el impuesto se puede destruir una empresa que ya está funcionando, que tiene su nicho de trabajo, sus clientes? No entiendo por qué nos tenemos que empeñar en matar la gallina de los huevo de oro. Si el afán es recaudatorio, que no lo creo, en un momento determinado, en el de la sucesión, puedes recaudar 100, pero puedes dejar de obtener 200 a lo largo de los años con el IRPF o con el impuesto de sociedades si la empresa se destruye.

-¿Las empresas familiares soportaron mejor la crisis?

-Las empresas familiares tienen elementos que les han hecho aguantar mejor. Tienen mayor capacidad de reacción, la toma de decisión es más rápida porque sólo hace falta reunir a la familia. Además las familias empresarias tienen un sentimiento de pertenencia al territorio y de implicación con sus empleados que las hace más resistentes. Cuando nadie daba financiación, estas empresas ponían el dinero de la propia familia. Durante la crisis consiguieron más financiación que las no familiares porque avalaban con el patrimonio personal y los bancos les concedían el poco dinero que había.

-La mayoría de las empresas familiares son microempresas. ¿El tamaño importa?

-Si. El mercado da para empresas de todos los tamaños, pero el mundo cada vez es más global y para competir tienes que tener un determinado tamaño, sino es difícil sobrevivir. Todo el mundo dice que hay que hacer fusiones, pero fusionar dos empresa familiares es muy complicado porque generalmente chocan culturas totalmente diferentes.

-¿Notará en algún momento la economía española que no hay Gobierno?

-La economía va bien y eso te hace preguntarte muchas cosas, pero es indudable que para que haya inversión tiene que haber un marco estable, un Gobierno para saber a qué nos vamos a atener, para que no haya incertidumbre. El mundo de las finanzas necesita unas reglas de juego conocidas, si no las hay se terminará notando en la economía que no hay Gobierno porque el dinero siempre tiene mucho miedo.

-Usted ha investigado sobre el riesgo país. ¿Se han alejado los nubarrones en España?

-Con los datos en la mano España era diferente a los otros "pigs", los cerdos de Europa: Portugal, Italia y Grecia. Sin embargo nos situaron en el grupo de los apestados y en el momento que uno de ellos cae, como Grecia, se cree que todos van detrás. Es lo que se llama efecto rebaño. Los fundamentos económicos de España son buenos y aunque tenemos riesgos no hay grandes nubarrones.

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