08 de octubre de 2016
08.10.2016
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La guerra comercial en el mercado del acero

Europa fija nuevos aranceles para China que protegen la siderurgia asturiana

Penalizadas por "dumping" las importaciones asiáticas de productos planos que compiten con los que Arcelor fabrica en Gijón y Avilés

08.10.2016 | 05:56
Europa fija nuevos aranceles para China que protegen la siderurgia asturiana

La Comisión Europea ha dado un paso más en la guerra comercial que la UE mantiene con China a cuenta del acero y ha establecido más aranceles sobre las importaciones del país asiático para penalizar sus prácticas de "dumping" (ventas por debajo del coste de producción). Este nuevo paquete de medidas tendrá efectos directos en la siderurgia asturiana al afectar a producciones chinas que compiten con la chapa gruesa y los aceros laminados en caliente que se fabrican en las factorías de Gijón y Avilés. Arcelor valoró ayer como un avance positivo la decisión de Bruselas y auguró que tendrá efectos benéficos para la compañía que se notarán sobre todo en 2017.

La nueva respuesta de las autoridades comunitarias ante las denuncias de la patronal siderúrgica Eurofer, liderada por Arcelor Mittal, supone gravar las importaciones de una serie de fabricantes chinos con aranceles provisionales que van del 13,2% al 22,6% en los laminados en caliente y del 65,1% y al 73,7% en las ventas de chapa gruesa. Se trata de negocios en los que, según la investigación de la Comisión Europea, China ha aumentado su cuota de mercado de manera fulgurante. Entre 2014 y 2015, la cuota de los productos chinos de laminados en caliente en la UE pasó del 1,79% al 4,32%. Esto es, más que se duplicó. En el mismo período, al cuota en chapa gruesa subió del 7,9% al 14,4%.

Todo ese negocio ha salido de erosionar la posición de los fabricantes europeos mediante precios que, según las indagaciones de la Comisión, incurren en competencia desleal o "dumping". La posición china en el mercado ha llegado a quintuplicase en algunos productos durante el período 2012-2015, tiempo en el que la demanda aumentó en esos mismos segmentos en torno al 12%.

Europa adoptó meses atrás medidas análogas de defensa comercial para productos laminados en frío, estableciendo aranceles (primero provisionales y luego confirmados como definitivos) que afectan a producciones chinas y rusas. Paralelamente y ante la presión de la industria, Bruselas instauró un mecanismo de vigilancia para actuar preventivamente contra las prácticas de "dumping".

Un portavoz de Arcelor Mittal saludó ayer una decisión de la Comisión Europea que, confirmó, atañe muy directamente a la siderurgia asturiana en la medida en que las nuevas medidas protegen productos clave de las plantas asturianas (la chapa gruesa que se fabrica en Gijón o la bobina caliente que sale de Avilés) frente la agresiva estrategia de China, que ha deprimido los precios en el mercado europeo. Según datos de Arcelor, en torno al 20% de la producción del tren de chapa gruesa de Gijón se exporta básicamente a países europeos. No obstante, la misma fuente señaló que en el caso de la bobina caliente las penalizaciones impuestas deberían ser aún más altas. En todo caso, la multinacional confía en que las medidas de Bruselas surtan efecto sobre todo en 2017. En lo que queda de 2016 es más improbable un impacto relevante porque durante los meses finales del año (de "desestocaje") la demanda suele bajar.

La guerra comercial con China en el mercado siderúrgico surgió a partir del despliegue que han protagonizado distintos fabricantes del país colocando sus producciones en otros ante el retroceso de la demanda interna y la sobrecapacidad de la colosal industria acerera asiática. Se estima que ese exceso de capacidad instalada es de unos 300 millones de toneladas, una cantidad que casi duplica la producción anual de toda la Unión Europea.

El Gobierno de Pekín se ha comprometido a reducir el tamaño de su sector, recortando entre 100 y 150 millones de toneladas durante cinco años y estableciendo una estricta prohibición de ampliar instalaciones o abrir otras nuevas. Pero las informaciones que manejan las autoridades comunitarias indican que China no está cumpliendo tales compromisos. Según Bruselas, el país "sufre el fenómeno de las acerías zombis", en alusión a factorías "sobre cuya defunción se está hablando siempre pero que nunca mueren realmente". Según otros datos más recientes, incluso se han reabierto este año 41 hornos altos que estaban paralizados.

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