12 de octubre de 2016
12.10.2016
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El ex "número dos" de Bankia tumba la línea de defensa de Rato por las tarjetas

Verdú dice que el gijonés creó el sistema para eludir el recorte salarial impuesto por De Guindos y que se enojó cuando le avisó de su ilegalidad

12.10.2016 | 06:00

El exconsejero delegado de Bankia y "número dos" de la organización, Francisco Verdú -uno de los altos directivos que renunciaron a utilizar la tarjeta para gastos particulares y opaca fiscalmente que emitió la entidad para sus ejecutivos de primer nivel- acusó ayer al expresidente de la entidad, el asturiano Rodrigo Rato, de haber puesto en marcha en marzo de 2012 este sistema de retribución oculto -inspirado en el que ya tenía Caja Madrid- para eludir el recorte salarial que impuso por decreto el Gobierno en febrero de ese año a la alta dirección de los bancos que habían solicitado ayudas públicas.

La comparecencia ayer de Verdú como testigo en la causa que se sigue contra 65 exdirectivos y exconsejeros de Caja Madrid y Bankia por haber cargado a ambas entidades gastos personales por un importe de 15,5 millones entre 1999 y 2012 fue muy adversa para los intereses judiciales de Rato y del ex director general Ildefonso Sánchez Barcoj, a los que el testimonio de Verdú tumbó su estrategia de defensa.

Verdú, un ejecutivo con larga trayectoria en el sector bancario y que fue contratado por Rato en 2011, aseguró que éste "se enfadó y se molestó mucho" cuando en marzo de 2012 le comunicó que no iba a usar la tarjeta porque era una "mala praxis" bancaria y que su utilización para gastos particulares podría tener "graves consecuencias".

Verdú, que ratificó ayer ante el tribunal lo que ya había declarado ante el juez instructor, sostuvo que en la conversación que tuvo con Rato en marzo de 2012 (dos meses antes del cese forzado de la cúpula de Bankia) advirtió al exministro gijonés que "en 30 años de experiencia profesional en el sector financiero" nunca había visto tal método remunerativo y que la tarjeta de libre disposición para costear gastos sin necesidad de justificación "no estaba" en su contrato.

El ex "número dos" de Bankia desveló que, en un tono de mayor confianza, advirtió entonces al presidente del banco de las posibles consecuencias legales y mediáticas: "Rodrigo, no uses esta tarjeta. Si la utilizas para gastos tuyos, acabarás saliendo en los papeles". Este aviso se lo repitió, dijo, a Sánchez Barcoj.

Según Verdú, en aquella conversación advirtió al ex director gerente del Fondo Monetario Internacional que "en un banco no puede haber gastos sin justificar". Según su testimonio, Rato reaccionó con desdén cuando, acto seguido le informó que él no iba a hacer ningún gasto con ese medio de pago oculto a Hacienda: "Bueno, quédatela y haz lo que te dé la gana", le replicó Rato, según el testimonio de Verdú.

El decreto de De Guindos redujo por decreto la remuneración de Rato de 2,5 millones anuales a 600.000 euros. Según Verdú, Rato "llevaba varios meses preocupado por el decreto que preparaba el Gobierno para limitar la remuneración de los directivos" de las entidades que habían pedido ayudas.

El ex consejero delegado sostuvo que el hecho de que los gastos de las tarjetas fuesen "deducibles fiscalmente" por Bankia (un argumento utilizado por varios de los acusados) "no significa", dijo Verdú, "que sean legales". Este argumento ataca otra de las líneas de defensa de los procesados.

Verdú dijo ayer que había avisado de que "no se puede contabilizar un gasto sin justificar porque, al no ser gastos necesarios para el negocio, perjudican a la entidad". Verdú acusó a Barcoj de haber falsificado su firma con una rúbrica que no es la suya en el contrato de la tarjeta que se creó a su nombre. La defensa de Barcoj anunció una querella.

El director corporativo de auditoría de Bankia, Iñaki Azaola, apuntó al ex director general Sánchez Barcoj como la persona que gestionaba las tarjetas y la que solicitaba su emisión. Azaola explicó que los pagos realizados con las tarjetas opacas se cargaban en una cuenta de "quebrantos informáticos" y que la relación de cargos que aparece en el documento Excel (principal prueba de la acusación y que algunos procesados no reconocen) es fidedigna y que los datos "jamás fueron modificados o manipulados" y que "se extrajeron del sistema central" informático. Una secretaria guardó además durante años en cajas los cargos y la documentación que acredita los gastos.

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