El rostro impenetrable ocultaba un alma cargada de ironía y buen humor

05.05.2008 | 00:00
El rostro impenetrable ocultaba un alma cargada de ironía y buen humor
El rostro impenetrable ocultaba un alma cargada de ironía y buen humor

«Tenía convicciones muy profundas, apreciaba la amistad y la lealtad»


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GUSTAVO SUÁREZ PERTIERRA, catedrático, presidente del Instituto Elcano y ex ministro: «Leopoldo era patrono del Instituto Elcano, además de presidir el jurado de Cooperación Internacional de los premios "Príncipe de Asturias". Acabo de estar en la capilla ardiente y he visto la respuesta ciudadana, el reconocimiento a su figura histórica y personal. Ejerció las más altas responsabilidades en un momento difícil, nos jugábamos la continuidad de la democracia. Tenía convicciones muy profundas, apreciaba mucho la amistad y la lealtad. Y correspondía con lealtad. Contra lo que podía parecer, tenía un humor finísimo y sabía explotarlo como cuando abordaba las relaciones entre Asturias y Galicia con una ironía inteligente».


ALICIA CASTRO MASAVEU, empresaria, consejera de la cementera Tudela Veguín: «Compartí con Leopoldo Calvo-Sotelo el jurado de los premios "Príncipe" durante tres años y la próxima reunión será a final de mes, pero lamentablemente ya no podremos contar con él. Siento un dolor inmenso por su fallecimiento. España ha perdido a un gran hombre. Su labor tras el golpe de Estado del 23-F no ha sido reconocida, con lo complicado que fue gestionar aquel escenario. Una gran pérdida por su carácter y por sus virtudes. Era una persona que se hacía querer. Daba gusto hablar con Leopoldo por su humor, su ironía y su inteligencia. Insisto, una gran pérdida».


TEODORO LÓPEZ-CUESTA, catedrático y ex rector de la Universidad de Oviedo: «Leopoldo Calvo-Sotelo tenía un problema con la rigidez de su rostro que le daba un gesto duro, pero era realmente muy cariñoso, una persona entrañable y con gran sentido del humor. Era un político extraordinariamente culto, sabía de matemáticas, de lingüística, de todo. Cuando los cursos de La Granda estuvieron en peligro acudió en su ayuda y eso que nunca había participado como ponente. Leopoldo era un gran amigo, un gran amante de Asturias y de la cultura, siento de verdad su fallecimiento».

«Su labor tras el golpe de Estado del 23-F no ha sido reconocida»


«Era en extremo culto, sabía de matemáticas, de lingüística, de todo»

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