Primer crimen terrorista de la nueva legislatura 

ETA asesina a un guardia civil al intentar volar la casa cuartel de Legutiano (Álava)

La banda detonó sin aviso una furgoneta con entre 100 y 300 kilos de explosivos
Los terroristas buscaban una masacre en un lugar donde dormían 24 adultos y 5 niños

 

La banda terrorista ETA asesinó ayer a un guardia civil y causó heridas a otros cuatro en un atentado con el que intentó volar una casa cuartel en Legutiano, un pueblo alavés situado 15 kilómetros al norte de Vitoria. Un comando hizo explosionar una furgoneta bomba cargada con entre cien y trescientos kilos de explosivos a las puertas del edificio en el que dodormían unas 29 personas, entre ellas cinco niños. ETA estaba decidida a causar una auténtica «masacre», según reconoció el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y no avisó de la colocación del artefacto, de enorme potencia El agente fallecido, Juan Manuel Piñuel Villalón, de 41 años, se encontraba de guardia en la garita en el momento de la explosión.

Vitoria

ETA asesinó ayer de madrugada al guardia civil Juan Manuel Piñuel mediante una furgoneta bomba con entre 100 y 300 kilos de explosivos que hizo estallar sin previo aviso a las puertas del cuartel de Legutiano (Álava). Otros cuatro agentes, dos hombres y dos mujeres, resultaron heridos en el primer atentado mortal de la banda en la nueva legislatura.


Los terroristas estaban decididos a causar una auténtica «masacre» ya que en la casa cuartel dormían 29 personas, entre ellas cinco niños y una joven de 18 años cuando a las tres de la madrugada provocaron la explosión. Así lo afirmó el ministro Alfredo Pérez Rubalcaba, quien se desplazó primero al lugar del atentado y luego a los hospitales de Vitoria donde están ingresados los heridos.


La acción de ETA fue tan rápida como cruel. Dos terroristas dejaron a escasos diez metros del cuartel la Critroën Berlingo. En esos momentos Juan Manuel Piñuel Villalón, 41 años, casado y con un hijo, estaba de guardia en la garita y se percató de la llegada del vehículo, pero no pudo reaccionar. De hecho, murió en el acto cuando alertaba por teléfono a la central operativa. La llamada se cortó y minutos después otro agente avisaba del atentado.


Los autores programaron el temporizador con un par de minutos para huir. La enorme explosión dejó el cuartel destruido ya que, según los propios agentes «toda la parte central ha caído de pleno». La deflagración, que dejó un cráter de tres metros y se pudo oir a kilómetros, causó destrozos en 15 coches e importantes daños materiales en las casas cercanas. Restos de metralla aparecieron a más de 200 metros.


El atentado dejó cuatro guardias civiles heridos, tres leves y otro de mayor de gravedad, un sargento estaba junto a la víctima en el momento de la explosión, y que fue rescatado tras permanecer más de una hora bajo el amasijo de escombros a que quedó reducida la garita de vigilancia.


El sargento fue trasladado junto a su mujer, que también resultó herida, al Hospital de Santiago en Vitoria, donde tuvo que ser intervenido quirúrgicamente para estabilizar su columna vertebral y permanece ingresado en la uci. Los otros dos heridos fueron atendidos en el Hospital de Txagorritxu. Todos se encuentran fuera de peligro. La otra agente herida fue dada de alta a las pocas horas.


Aunque todavía no se han podido determinar ni la cantidad ni el tipo de explosivo utilizado por los asesinos fueron cientos los kilos (se habla de que podrían desde los 100 hasta los 300 con los que ETA intentó perpetrar una auténtica masacre en un recinto en el que vivía una quincena de familias. La banda fracasó en su intención de provocar «una masacre», dijo Rubalcaba, quien tachó esta acción terrorista «especialmente dolorosa y malvada» porque además de la enorme potencia de la bomba los etarras eligieron como objetivo un lugar en el que estaban durmiendo cinco niños, alguno de meses.


La llamada se cortó y minutos después otro agente del mismo acuartelamiento telefoneó al COS para comunicar que había tenido lugar un atentado.


El presidente Zapatero, el líder del PP, Mariano Rajoy, y otras personalidades visitaron por la tarde la capilla ardiente del guardia Juan Manuel Piñuel, instalada en la Subdelegación del Gobierno en Vitoria. Tras departir con la viuda, Zapatero impuso la cruz de oro al Mérito de la Guardia Civil al agente asesinado. El funeral se celebrará hoy en la catedral alavesa. Para este mediodía hay convocadas concentraciones de repulsa ante los ayuntamientos. El relator de la ONU Martin Scheinin evitó ayer condenar el atentado.

Los deportistas olímpicos y varios jugadores del Oviedo y del Sporting han visitado hoy el stand de LA NUEVA ESPAÑA para compartir con los aficionados más jóvenes el «Día de la juventud».
 

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